Bendito y maldito mar

El mar. Esa inmensidad que nos rodea, esa fuente de vida que tanto nos da; ese que los que somos de tierra adentro soñamos de pequeños con ver y tocar y que, cuando miramos al horizonte, parece unirse con el cielo… nos da su confianza, nos invita a zambullirnos en él, deja que nuestros barcos naveguen sobre sus olas, que echemos las redes para aprovecharnos de sus peces y que nos confiemos. Sin embargo llega un día en que Poseidón se enfurece y nos demuestra quién es el Rey. Quién manda sobre esos dominios y se vuelve en nuestra contra, nos engulle y se lleva la vida de aquellos que lo aprecian.

LLegado ese momento no hace distinción. No diferencia entre buenos y malos. No mira que aquellos que ha llevado a sus entrañas eran hombres que lo respetaban, que hacían su trabajo con cariño y aprecio hacía el medio que los rodea; que simplemente realizaban un cometido con sus redes… Pero no. Ese día el Dios no tuvo piedad y levantó su furia hacía dos pobres marineros segando la vida de ambos, acabando con sus esperanzas de futuro, dejando a sus hijos huérfanos, a sus mujeres viudas, a sus madres sin sus hijos y a sus amigos sin sus palabras, sus abrazos, sus choques de manos, su aliento de fuerza y esperanza, siempre con una sonrisa, con una buena palabra para ayudar a llevar los momentos más difíciles.

El mar. Maldito mar que te has llevado por delante la vida de dos hombres, truncando su vida para siempre, sin compasión, sin remordimientos. A uno lo has devuelto sobre las olas, falto de vida; al otro, lo has llevado a tus entrañas. Has sumergido a una buena persona, compañero de sus compañeros, amigo de sus amigos, y te lo has quedado o llevado quién sabe a donde porque tú fuerza e inmensidad te permite hacer tales cosas.

Pero aunque si vida era el mar, sus raíces eran la tierra y la gente que lo quería espera que tengas compasión y lo devuelvas para que pueda volver a sus orígenes. ¿Tendremos que esperar a esa borrasca que para más inri lleva el nombre de ese gran hombre? Resulta irónico que justo en estas fechas se aproxime a nuestras costas una nueva borrasca con el nombre de ese que te has llevado. ¿No podría haber llegado antes para evitar que saliera a pescar? No, tuvo que esperar a que desapareciera en el mar para llegar y quién sabe para hacer que surja a la superficie. El destino en demasiadas ocasiones, juega con nosotros, quién sabrá si a lo mejor es porque así está ya escrito en algún lugar.

Este texto quiere ser un especial recuerdo para esos dos marineros que esta semana han naufragado en nuestras costas, cerca de las Islas Cíes, en especial para Jorge, un buen amigo. Desde aquí, nuestras condolencias para sus familias y para todas aquellas personas que los apreciaban y querían.


La verdad, que ha sido una semana larga y triste, pero no pueden faltar los buenos deseos para todos nuestros lectores y un par de buenas recomendaciones musicales, así que en primer lugar, un húngaro muy especial cómo es László Hortobágyi y su trabajo Transociety Tulpa y en segundo lugar John Gregorious con su trabajo Still Voice, un disco para soñar y dejarse llevar.

László Hortobágyi – Gáyan Uttejak Orchestra

Transociety Tulpa

2009

László Hortobágyi es un músico húngaro del que en alguna otra ocasión hemos hablado, un hombre que ha sabido unir a la perfección la tecnología moderna con los instrumentos tradicionales, no en vano, es uno de los mayores coleccionista de instrumentos tradicionales de la India y el Centro Europa del mundo.

“Transcoiety Tulpa” es un claro exponente de las palabras que hemos puesto anteriormente, su portada, de una catedral gótica nos hace intuir que nos introducimos en un mundo de misterio, el cual alcanzamos al escuchar su música, ya que desde el comienzo, nos va mostrando con los sonidos electrónicos lo que el compositor nos quiere enseñar, un mundo que a medida que van avanzando los temas nos van introduciendo con másssonidos, tanto electrónicos cómo de instrumentos tradicionales e incluso con algunas sútiles voces.

Estamos un trabajo para los amantes de lo diferente, los que gustan de escuchar combinaciones de estilos. Recuerdo que hace tiempo, alguien definió ésta música como cross culture, nunca mejor dicho, y no nos va a defraudar.


John Gregorious

Still Voice

2016

El guitarrista y compositor John Gregorious presenta a través del sello Spotted Peccary Music su trabajo Still Voice.

El hecho de estar publicado en dicho sello ya nos dice que estamos ante un buen trabajo, la calidad, es la referencia de esta discográfica desde sus comienzos y sigue muy presente en cada una de sus publicaciones.

John Gregorious es un excelente guitarrista que se mueve a la perfección en la música ambient y electrónica y este trabajo es un magnífico ejemplo de dicha afirmación.

Dividido en diez cortes, estamos ante un disco dónde las cuerdas de la guitarra del compositor, los acompañamientos ambientales y las voces angelicales nos sumergen en un mundo por ocasiones oscuro y abstracto, pero por momentos plenamente luminoso, un disco de esos que nos gusta escuchar detenidamente en nuestro salón, sentados cómodamente para poder sentir todos los sonidos y sensaciones que el compositor nos transmite.

Música para soñar y dejarse llevar.