Pensamientos

Pra te cumprir un antoxo,
un pensamento busquei,
no meu xardín, nun rastroxo,
eu somentes atopei,
esta murcha flor de toxo.

Así, o parecido, se despachaba un poeta gallego del que, cervantianamente, “de cuyo nombre no puedo acordarme”, pero, mejor o peor, quedó gravado en la memoria. Si el desconocido autor se diera un paseo por nuestra comarca encontraría el pensamiento en cualquier jardinera, salvo que el ciclamen actúe como “Okupa”.

En esta época se cultivan dos tipos de plantas, bastantes similares, el pensamiento y la viola, siendo este último nombre el que nomina al género y viene siendo el que daban los romanos a las violetas y, según Cecília, alguien mandaba un ramito en noviembre, cosa meritoria pues la violeta silvestre florece en primavera y verano.

El pensamiento de nombre científico Viola x wittrockiana o, más actual, Viola wittrockiana, recibe el nombre de la especie en honor del botánico sueco Veit Wittrock, que describió la planta en 1896, y posteriormente modificado, lo que se llama un “defecto de forma” por el botánico austriaco Helmut Gams en 1925. Se trata de una planta de origen hortícola producto de múltiples cruzamientos entre violetas silvestres entre las que se encuentran la Viola tricolor, V. cornuta, V.lutea y V. altaica.

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Es una planta herbácea que mide sobre 20 centímetros pero puede alcanzar los 35, con tallos ramificados ascendentes. Las hojas alternas, de color verde oscuro, festoneadas y levemente carnosas. Las flores son habitualmente de unos 6 centímetros de diámetro pero pueden alcanzar los 10, salen aisladas siendo llamativo el tamaño de ellas con respecto a la planta, constan de 5 pétalos aterciopelados y de tamaño desigual. Una de las razones de su cultivo se debe al cromatismo con una gran variedad de colores que pueden ser puros: blanco, amarillo, rojo, azul, violeta… con diferentes tonos dentro del mismo color, además pueden ser jaspeadas con todas las combinaciones imaginables dando lugar a que haya miles de variedades. Aparecen a finales del verano, y finalizan la floración ya entrada la primavera.

Otra planta muy similar a la anterior es la viola también conocida como pensamiento mini y violeta de los Pirineos, proviene de una violeta silvestre de nombre científico Viola cornuta y, según creo, no es necesario explicar el significado de su nombre específico.

Se comporta habitualmente como anual, con un tamaño entre 15 y 20 centímetros con hojas verdes oscuras, lustrosas, algo carnosas. Las flores miden unos 4 centímetros, con una gama de colores similar a las del pensamiento pero con una floración más abundante.

Las flores son comestibles aunque lo más normal es usarlas para adorno en los platos.

La viola cornuta es originaria de Europa y en España se cría en los Pirineos y en la Cordillera Cantábrica.

Ambas especies se cultivan en macetas pero lo más normal es su uso en rocallas, macizos o borduras.

El cultivo es fácil en otoño e invierno porque lo normal es que la propia naturaleza haga el trabajo por uno. Prefiere los lugares soleados o de semisombra y, en cuanto al sustrato, son idóneas para nuestra zona que es de tierras ácidas. En cuanto al riego les gusta la humedad pero hay que evitar encharcamientos.

No suele padecer plagas pero pueden ser atacadas por pulgones y orugas, en cuanto a insectos se refiere y, como enfermedades fúngicas, la alternaria o la cercospora.