Christophe, el rubio rebelde de la música francesa

Debo de reconocer, que no conocía demasiado la música de éste icono de la múscia francesa, y es que la mayor parte de los cantantes de nuestro país vecino son unos grandes desconocidos en nuestro país. ¿Tan altos son los pirineos? ¿Será por el idioma? La verdad es que no conozco la causa exacta, algún dia investigaremos un poco sobre el tema.

El caso, es que el poco conocimiento que tenía de su música era gracias a que a en los años ’70, un jovencisimo músico llamado Jean Michel Jarre, colaboró con él gracias al productor común de ambos, Francis Dreyfus, aunque, curiosamente, no en los teclados por lo que es archiconocido el Sr. Jarre, sino por las letras de las canciones.

Jarre colaboró en al menos tres tabajos, que llevan por título “Les Paradis Perdus”, “Lest Mots Bleus” y “Olympia”, todo ello entres los años 1973 y 1975.

Todo estos viene a que el pasado día de 17 de Abril, con 74 años, el cantante francés falleció por un enfisema pulmonar, quizás que agrabado por el, por desgracia archiconocido coronavirus COVID19 ya que dio positivo.

Su verdadero nombre era Daniel Vevilacqua y nació en 1945 a las afueras de París. Desde muy joven le fascinó la música, sus primeros ídolos fueron Edith Piaf y Gilbert Bécaud. Más tarde se pasaría al blues y se vio influenciado, sobre todo, por John Lee Hooker y, más tarde, su influencia decisiva fue Elvis Presley.

Fundó su primer grupo llamado Danny Baby Et Les Hooligans con el que, en 1963, grababa su primer trabajo en solitario: Reviens Sophie, un trabajo inspirado en la música negra estadounidense que pasó totalmente desapercibido.

Sin embargo, en 1965 saltaría a la fama con una balada titulada Aline que, a la postre, se convertiría en uno de los primeros éxitos del verano en Francia, un disco del que vendió más de un millón de copias y que se acabaría convirtiendo en clásico de la música pop.

En 1967 firmó la banda sonora de la película La Route de Salina, su única intervención en el mundo del cine.

Los comienzos de los 70 no fueron demasiado fructíferos, cayó su popularidad durante algún tiempo y se dejó bigote y melena, pero a raíz de su unicón con el productor Francis Dreyfus, volvió a recuperar la popularidad y temas como Le Dernier des Bevilacqua hicieron que volviera al estrellato, uno de los picos de su carrera que hizo que agotara entradas en el Olympia de Paris.

Su carrera continuó, publicando trabajaos sin una gran recpercusión hasta el año 1983 donde volvió a reucpear protagonismo con la balada Succes Fous, aunque fue catalogado como un cantante mediano.

Su carrera musical continuó hasta la actualidad, aunque es cierto que consagró esencialmente a sus colecciones de discos raros, gramolas y de grandes películas.

Melómano consumado, se mantuvo al corriente de las novedades musicales, a fin de mantenerse notablemente actualizado en su propia música.

Perfeccionista hasta la manía, podía pasar un año trabajando sobre el sonido de una simple partitura para batería.

Sirva éste pequeño comentario como homenaje a uno de los grandes de la música francesa y para despedirnos, lo hacemos con las palabras de Jean Michel Jarre.

“Es un miembro de mi tribu, de mi familia que se va”

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