Hereditary

Es inevitable. Cada año que pasa tenemos una "película de terror del año". Esta suele ser una cinta que unos cuantos se empeñan en ensalzar, desde incluso antes de su estreno, y a la que, aunque sea un truño del quince (The Badadook, Llega de noche, Nunca digas su nombre), se le queda en Sambenito de ser "la película de terror del año" como si una "canción del verano" de Georgie Dann se tratara. Curiosamente, ambas suelen llegar por estas fechas.

Yo, Tonya

A caballo entre el documental y el telefilm más convencional, Yo, Tonya nos narra la polémica y, a veces surrealista, vida de la ex patinadora olímpica Tonya Harding, a través de un cuidado e inteligente montaje que le ha valido una merecida nominación al Oscar en ese apartado.

El film relata las peripecias de Harding desde sus inicios en el patinaje, con tan solo tres años, hasta su polémica retirada del circuito tras el famoso incidente con su amiga y competidora Nancy Kerrigan a principios de los años 90. Los que ya tuvierais una cierta edad en esa época recordaréis, aunque sea de refilón, la historia de Tonya y Nancy, a la que le rompieron una rodilla justo antes de un importante campeonato. Como anécdota, curiosamente, eso coincidió en el tiempo con otro triste incidente en el ámbito deportivo: el apuñalamiento de la tenista Mónica Seles.

Molly's Game

El de guionista es, posiblemente, uno de los trabajos más ingratos de la industria cinematográfica. Siendo el suyo uno de los roles más importantes a la hora de construir una buena película, suelen estar mal pagados y el reconocimiento que reciben por su trabajo suele ser más bien escaso. Pocos nombres de guionistas llegan a ser reconocidos por el gran público.

Asesinato en el Orient Express

Este fin de semana ha llegado a nuestras carteleras la que es ya la quinta (o puede que sexta, no he conseguido confirmarlo) adaptación al cine de una de las obras más leídas de la famosa escritora inglesa Agatha Christie: Asesinato en el Orient Express.

Y ese puede ser precisamente su gran hándicap. El hecho de ser una obra tan conocida puede jugar en su contra ya que, por un lado, las expectativas son muy elevadas y por otro puede perder completamente el factor sorpresa de la historia para todos aquellos que ya conozcan su desenlace, ya sea por haber leído el libro o por haber visto alguna de las adaptaciones anteriores. Por mi parte he de decir, no sin cierta vergüenza, que no me encontraba en ninguna de las dos situaciones, por lo que he podido disfrutar de la película en su plenitud y asombrarme con un desenlace de la historia ciertamente inesperado.

La suerte de los Logan

Creo que ya lo he mencionado en alguna ocasión: hoy en día ir al cine sin expectativas y sin tener ni idea de lo que vas a ver es una de las mejores experiencias cinematográficas que podemos vivir. Entre las mastodónticas campañas publicitarias, los trailers que te destripan las películas y la escasa originalidad de estas, cualquier sorpresa, por mínima que sea, es bienvenida.

 Ha sido por esas circunstancias y no por otra cosa que La Suerte de los Logan no ha resultado una decepción. No es que nos encontremos ante una muy buena obra cinematográfica, ni mucho menos, pero estoy seguro que si hubiese ido al cine sabiendo de qué iba la película, no esperaría menos que un film a la altura de alguno de los trabajos de su director, Steven Soderberngh, como Traffic o cualquiera de la saga Ocean's, de la que, por cierto, tiene en preparación una nueva entrega protagonizada por mujeres.

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