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Ruta Máxica de Oia

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera

¿Por qué no puedo ir yo a correr aventuras?

Sigo expectante. Hemos comido y estoy somnoliento en el sofá. No sé porque tardan tanto en volver. ¿Dónde habrán ido? ¿Mar, montaña, río...? Solo de pensarlo las patas se me mueven solas. He oído algo. Silencio. Si, es la puerta del garaje. Son ellos, han vuelto al fin. Suben las escaleras.

Balú entra a toda prisa hacia el sofá, pero ella le grita y no le deja subir. Está enfadada. Huele raro. Le está contando a él que Balú se ha revolcado en pescado podrido. A la hora de la comida y aunque Marina que tenia jabón y había una manguera para bañarlo no ha conseguido quitarle el olor.

Se van directos al baño. Hay baño express. No parece gustarle mucho la idea e intenta esconderse debajo del mueble del lavado. Creo que no tiene escapatoria porque la casa empieza a oler a bacalao. No va a estar de humor para contarnos que ha hecho. Esperaré hasta que lo sequen y le den de comer, quizás así le mejore el humor.

Nos ha puesto los collares y cogido las correas. Parece que antes de nada toca paseo. A Lolo no le parece buena idea, Balú sigue enfurruñado, y yo deseando salir por patas. Repetimos el camino de ayer. Todavía quedan mis marcas del anterior paseo. Aun así tengo que esmerarme más. Hay mucha competencia por aquí, y yo quiero que todo esto sea mío. Va a ser mi territorio. Bueno ahora es de Balú, pero espero encontrar mi lugar.

Después de una hora de paseo volvemos a casa. Le he pedido a Balú que me cuente su aventura, pero me ha dicho que tiene sueño, que va a dormir una siesta. Promete, al despertarse, contármelo todo. Cierra los ojos y yo intento dormir. Pero estoy tan nervioso que no puedo. Pasa el tiempo y no se despierta. Abro un ojo, él sigue durmiendo. Lo vuelvo a cerrar. Lo abro. Nada, sigue durmiendo, mientras Lolo ronca a todo pulmón. Se estira y gira en el sofá, pero parece no querer despertarse nunca. Si seguimos así llegará la hora de irse a dormir y no me habrá contado nada. Quizá si ladro un poco haciendo como que viene alguien consigo despertarlo. Aunque mejor no, porque ella también duerme. Pobre, está cansada por esa gran aventura que corrió hoy.

─Lolo ¿a ti te ha contado algo hoy de donde ha ido?─ le pregunto

─No seas pesado, déjame dormir. Ya te lo contará él. A mi me da igual. Yo solo quiero estar al lado de ella. Lo que haga Balú me da igual. Bastante tengo con que se vaya con ella tanto tiempo─ contesta Lolo.

─¡Balú despierta de una vez y cuéntamelo todo!─ pienso para mi. Ya no lo puedo soportar más esta espera.


RUTA MÁXICA DE OIA
Hoy nuestra ruta comienza en la parroquia de Mougás no Concello de Santa María de Oia. Al ser una ruta lineal podéis iniciarla, también, desde lo que será nuestro punto final, el Monasterio de Santa María de Oía. Son 20 km através de pistas forestales. Es bastante asequible salvo algunos repechos.

Partimos desde el camping os Muiños en la carretera general. Cruzamos y comenzamos la ascensión por la carretera. Es un tramo entre pinos y casas unifamiliares. Pinares enormes con ventanas al mar. Porque es el mar en todo su esplendor lo que asoma entre los picos de los pinos. Un mar batiente que golpea con furia las rocas. Este es un mar sin playas. Mar espumoso de eterno rugir. No hay tregua en su rumor. Escuchad su sonido. Es un sonido mágico. Envolvente.

Mar bravío aunque este en calma. Mar de aguas límpidas y algas trémulas. Mar sustento de pescadores valientes, peligroso e implacable. Ruge enseñando sus dientes.

─Tened cuidado, soy hermoso, pero también traicionero. Las vidas que arrebato no devuelvo. Acercaros a mí con amor pero con prudencia─ nos susurra.

{gallery}ruta_maxica01{/gallery}Entre pasos y ensoñaciones caminamos sin pausa por esta mágica ruta hacia nuestra primera parada "A cabeciña".
Es un enclave arqueológico con 4000 años de historia y unas vistas excepcionales al Atlántico. Formado por un conjunto de petroglifos y un castro. Así, en una sola visita penetramos en dos mundos, el simbólico de los petroglifos y el monumental de los castros. Los grabados, únicos en Galicia por su originalidad y porque, a diferencia de la mayoría, gracias a su buena conservación, son visibles en cualquier momento del día y con cualquier condición de luz. Son formas circulares pero que no se llegan a cerrar. Se cree pueden estar relacionados con ciertos dolmenes de la Bretaña Francesa. El castro, con unas defensas monumentales y cuya muralla llega a 2 metros de espesor (construida en base a 2 caras de piedra y un relleno interior de piedra pequeña y tierra), tiene una posición estratégica sobre el puerto natural de Mougás.

Tomaros un respiro y observad el horizonte. Con Santa Tecla al fondo, la entrada al puerto de Oia , el puerto natural de Mougas y el alto de Corroubelo, uno se imagina habitante de este castro , defensor del territorio, y espectador excepcional de las puestas de sol.

Proseguimos nuestro camino. Dejamos atrás los pinares para adentrarnos en las inmensas plantaciones de eucaliptos. Plantaciones habituales, para desgracia de nuestros ojos y de la Naturaleza. Y aunque se están talando gran cantidad de estas masas arbóreas para sustituirlos por especies autóctonas parece que nunca es suficiente.

El paseo es cómodo porque transitamos a través de una ancha pista forestal. Nos encontramos en varios tramos del camino cascadas realmente espectaculares no por la cantidad de agua sino por su inusitada altura. Y este es sin duda otro de los atractivos de esta ruta. Quizás en la época estival no se puedan ver con tanto caudal.

Avanzamos, rebasamos algún riachuelo para llegar al desvío que nos acerca a las famosas pozas de Mougás. Son solo unos 500 metros. El río Peito cae, por esta cara oeste de la Serra da Groba, en cascadas, formándose en uno de los tramos esta poza de aguas cristalinas, llamada “Poza Grande”. Un lugar perfecto para bañarse en los días que aprieta el calor. Desandamos el camino para retomar la pista forestal. Nos siguen acompañado pequeñas cascadas a lo largo del sendero. La ascensión nos lleva hasta el Picadero o Rancho. Desde aquí volvemos a tener unas hermosas vistas sobre al Atlántico y Mougás.

{gallery}ruta_maxica02{/gallery}Ya en la parroquia de Viladesuso nos acercamos a Cano dos Mouros, un asentamiento claramente estratégico que permitía el control sobre el litoral entre Punta Orelluda en Pedornes y A Cabeciña en Mougás. Este tramo de pista nos acerca al “Sobreiral do Faro”. Estamos en el cañón del río Broi en la parroquia de Viladesuso. Este bosque de alcornoques es el primer y único Espacio Privado de Interés Natural de Galicia y está incluido en el Catálogo Gallego de Árboles Singulares.

Un paraje excepcional, donde algunos de los árboles tienen las huellas de la extracción del corcho cuando en otros tiempos se usaba de forma regular para fabricación de colmenas y corchos. Oficios antiguos casi extintos. Hombres de manos expertas surcadas de sabiduría. Hombres que hacían más fácil la vida cotidiana en épocas más precarias. Hombres a los que el tiempo va poco a poco devolviendo el valor de su trabajo.

Observando las bellas cascadas avanzamos hacia “A Pousadela” en la parroquia de Pedornes. Tres kilómetros donde recuperamos zonas de pinares pero donde sigue siendo el eucalipto el amo y señor de estas tierras. Este yacimiento posee los petroglifos más destacados de Oia. En toda esta zona tenemos ,en ” Augua dos Cebros” la superficie con la única embarcación de la antigüedad representada en Galicia. También destaca la escena de caza en “Pedra do Cazador” o la de motivos geométricos en “Pedra dos Chetos”.

Quizás por todos estos yacimientos a lo largo de miles de años han hecho de estas tierras lugares mágicos llenos de espiritualidad. Zonas litorales plagadas de culturas antiguas mezclándose entre si hasta nuestros tiempos. Gotas de sangre de aquellos pobladores corren por nuestras venas y hacen latir nuestros corazones. Cazadores, agricultores, guerreros, mineros... cada uno de ellos de forma individual o todos en su conjunto han hecho de nosotros lo que somos.

Ya no nos demoramos más. Y entre nuevos retoños de pinos y monte bajo avanzamos hacia “A Pedreira” , en la parroquia de Oia. Es el último bloque de petroglifos que visitaremos antes de nuestra llegada al Monasterio de Santa María de Oia. Desde aquí la visión del Monasterio y del puerto de Oia es perfecta. Este espacio arqueológico ha sido recuperado por la iniciativa de la Comunidad de montes de la parroquia de Oia. A pesar de los daños irreparables causados por los trabajos de cantería y los incendios aun es posible observar en la zona más occidental un repertorio de líneas y cazoletas, así como un molino tallado en la piedra para cuyo uso los expertos no se ponen de acuerdo. Desde las teorías que servían para moler cereales o pinturas asociadas a rituales hasta aquellas que defienden el uso minero metalúrgico de los mismos.

{gallery}ruta_maxica03{/gallery}Poco a poco en un continuo descenso llegamos a Oia y su Monasterio. Si todavía no estáis muy cansados podéis recorrer el casco antiguo de la parroquia. Si no, avanzad directamente hasta la fachada de la iglesia para una visita casi obligada, ya que éste es el autentico emblema del ayuntamiento. Se fundó en 1137 y en el residían los monjes de la comarca bajo la tutela de Alfonso VII de Castilla.

Su aspecto sugiere al de una fortaleza asentada a la orilla del mar. En diversas ocasiones ejerció como bastión defensivo ante las constantes incursiones portuguesas y ataques piratas. Mantenían personal armado con arcabuces y disponían de varias piezas de artillería.

En 1835 finaliza la historia del monasterio como tal después de casi 700 años y paso a convertirse en Iglesia Parroquial. Actualmente en manos privadas se mantiene abierta la Iglesia pero las dependencias del Monasterio en si están en franco abandono, por lo que es casi imposible su visita.

Y aquí termina nuestra ruta de hoy, observando el mar desde la dársena.

Ficha técnica

Dificultad: Fácil
CircularNo
Tiempo estimado: 6 horas
Distancia: 20 kilómetros
Ruta marcadaSólo cruces
Fotos: José Rodríguez
Enlace Wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=12375422