Trilhos e Camiños

Historias de un viernes, pero no un viernes cualquiera

Hoy empieza mi camino con vosotros. Y creedme si os digo que cercana al pánico escénico estoy. Intentaré entreteneros con una de mis grandes pasiones, el senderismo. Comencé siendo una senderista urbana, de esas que se calzaban las botas, o las sandalias dependiendo de las estaciones, se enchufaba el compac-disk y salía a la calle a patear 2 o 3 horas según la ruta elegida o de lo que durarán las pilas (las del cacharro, claro, no las mías). Esta actividad la cultivé durante años, sobre todo en las tardes de los fines de semana ociosos.

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