'La prueba 87'

El guionista y escritor vigués, Alberto Sánchez Regatos, presenta su primera novela; “La prueba 87”. Se trata de un thriller judicial ambientado en los Estados Unidos de los años setenta. En la ciudad e Filadelfia se comete un cuádruple asesinato, y el Fiscal de distrito, Robert White se ve obligado a llevar la acusación contra Eugene Mills, el principal sospechoso, al que señalan un sin fin de pruebas, todas ellas irrefutables.

 
la joven de la perlaLa prueba 87
Alberto Sánchez Regatos

A pesar de que parece un caso rutinario y con una condena casi segura, la irrupción de Toby Harper, ex-fiscal de Indiana, reconvertido a abogado defensor de causas perdidas, dará un giro a todo el proceso. Sus peculiares métodos, que casi siempre bordean la legalidad por ambos lados de la línea, conseguirán generar una duda razonable en el jurado, que en un principio lo tenía más que claro. La forma de actuar de Harper, pondrá a prueba al fiscal White, a la juez Fields, e incluso al sistema judicial americano.

Con un estilo ágil y una trama bien armada, que demuestran que proviene del mundo audiovisual, y que es un gran admirador del guionista de “El ala oeste de la Casa blanca”, Aaron Sorkin, Alberto S. Regatos, nos guiará por todo el proceso, gracias a unos diálogos punzantes, cargados de ironía y por qué no decirlo, llenos de retranca gallega.

Embarcado en proyectos de guión cinematográfico y de cómic, esta primera novela; “La prueba 87” es una carta de presentación prometedora, que nos invita a no perder de vista a este escritor debutante.

La novela está a la venta en portales como Amazon, La casa del libro y también en la web de la propia editorial, Letrame. además de en un sinfín de librerías de internet. En breve también estará disponible en la opción ebook, y en algunas tiendas físicas.

alberto sanchez regatos

Entrevista a Alberto Sánchez Regatos por Manuel Lemos Muradas
Guiones, una novela... ¿qué supone para ti escribir?
Bueno, me imagino que descubrir qué es lo que realmente te gusta, o incluso te apasiona, cambia tu manera de ver las cosas. Pasa de ser una afción o un entretenimiento a algo que necesitas, más allá de que pueda convertirse de alguna manera en tu profesión. Escribir te da poder. En un mundo donde estamos a merced de políticos mentirosos que juegan con nosotros y que nos mienten constantemente, tal vez la escritura me sirva para poder tener el control sobre algo. La escritura me sirve para ver y comprender los distintos puntos de vista de los demás. Cuando creas personajes, todos tienen un motivo para hacer las cosas o para no hacerlas, y eso también se puede aplicar a tu día a día. Evidentemente eso no quiere decir que estés de acuerdo con todas las personas o con sus ideas, pero la escritura te ayuda a buscar los motivos que les lleva a pensar o a manejarse en el mundo de una u otra manera.

¿Cómo fue el parto de “La prueba 87”?
Inicialmente “La prueba 87” iba a ser un guión cinematográfco. Por la temática, evidentemente no iba a ser un proyecto para realizar en España, sino en USA. Pero el proceso para hacerlo llegar a las productoras americanas, requería de un presupuesto y unos plazos, más o menos, extensos. Por lo que siguiendo la recomendación de varios amigos, me lancé a convertirla en una novela. En ningún momento llegó a ser un guión, pero como los pasos iniciales de documentación, organización de escenas y creación de personajes es bastante similar, opté por la vía literaria. Como se suele decir, “para lo otro, siempre habrá tiempo”.

¿Cómo se organiza el trabajo un escritor como tú? De noche, como cuenta la leyenda, o ¿cómo?
Supongo que cada escritor tienes unas rutinas aprendidas o adaptadas a su tiempo y a su espacio. Hay escritores casados, con hijos, con cargas familiares... etc. Cada autor es un mundo y debe adaptarse a él. Yo en ese aspecto soy un poco caótico. No tengo un horario fijo de escritura ni tampoco un momento del día de mayor creatividad. Eso son cosas que quedan muy bien para darle cierta magia y ceremonia al hecho de escribir, pero hay muchos grandes escritores que solo podían escribir a ratos, y aún así, lograron crear obras maravillosas. En mi opinión lo realmente importante es tener claro qué quieres contar y cómo hacerlo, lo de los horarios y demás consideraciones, debería ser secundario. Aunque es evidente que hay rutinas que mucha gente necesita para rendir mejor. Y que les funcionan, por supuesto.

¿Qué Le dirías al futuro lector de tu novela...cómo lo convencerías de que tú novela es esencial para su biblioteca?
Esta me parece la parte más complicada de este mundillo. La promoción. Sobre todo la de uno mismo o su trabajo. Hay tanto vendedor de humo que inunda su biografía con logros inventados, que incluso me cuesta denominarme a mí mismo escritor o guionista, hasta cuando otra persona me trata de tal. Cervantes o James Joyce eran escritores, por eso el vértigo de entrar en esa denominación es siempre muy grande. “La prueba 87” seguramente no cambiará la vida de nadie, ni se estudiará en ninguna universidad británica, porque eso solo está al alcance de los grandes dioses de la letras, pero de lo que estoy seguro es de que los lectores van a pasar unas horas muy entretenidas y seguramente la historia se les quedará en la cabeza durante algunos días. ¿Un thriller judicial en Filadelfa de los años 70, con un toque de retranca gallega? ... Eso se vende solo...(risas)

Tu novela tiene un mundo paralelo musical. Cuéntanos.
La música, como cualquier muestra artística; una novela, una pintura, una película... busca transmitir un mensaje, y en este caso, la he utilizado para reforzar alguna de las ideas que ya desprende la letra impresa. Alguna de las canciones que aparecen en la novela sirven para ubicar el momento y la época en que se desarrolla la historia, y otras simplemente subrayan alguna de las ideas o sentimientos que muestran los personajes.

A veces para transmitirles alegría y otras para hacer de su conciencia, a la que no pueden engañar. Otras, simplemente funcionan como punto de infexión, para indicar que algo va a cambiar o debe cambiar. Tanto en la vida de los personajes, como posiblemente en toda la sociedad.

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