La planta del mes: el madroño

El madroño (Arbutus unedo), conocido popularmente en Galicia como érvedo, albedro o ervedeiro, pertenece a un género que comprende once especies de árboles y arbustos. Es de la familia de las ericáceas. Autóctono del Mediterráneo occidental e Irlanda, este arbolillo perennifolio de tronco corto, corteza agrietada y marrón, de crecimiento lento, puede llegar a vivir hasta 150 años, alcanzando una talla máxima de 10 metros en su estado natural, aunque los ejemplares cultivados en parques y jardines suelen quedarse en una altura comprendida entre los 3 y 5 metros.

En esta época del año, conviven en la parte aérea los racimos de flores blancas o rosáceas, junto con los frutos redondeados de color rojo-anaranjado y superficie granulosa que surgen de las flores del año anterior, creando un contraste interesante con el verde intenso de las hojas.

Los frutos del madroño son comestibles, algo insípidos pero con un ligero sabor dulce. Se utilizan para hacer confituras y mermeladas. A pesar de este uso, la mayoría de los árboles existentes en la periferia de nuestra ciudad carecen de aprovechamiento, salvo recolecciones particulares de carácter aislado para consumo directo o para transformación en mermeladas. Sin embargo, debemos evitar consumirlos en exceso, por el proceso de fermentación que se puede iniciar en el árbol y que en los frutos maduros puede tener un grado alcohólico considerable.

Su madera es pesada y dura, fácil de trabajar, empleada en ebanistería y tornería. Su corteza tiene propiedades astringentes y diuréticas.

En los parques y jardines, y en los montes que nos rodean nuestros pueblos y ciudades, podemos encontrar ejemplares de madroño.

¿Cómo se cultiva?

Es una planta propia del clima mediterráneo, que prefiere el pleno sol, aunque también admite sombra parcial. No le gusta la sombra ni los suelos húmedos. Es una especie rústica, se desarrolla sobre suelos de diversa tipología, prefiriendo los de carácter silíceo, sueltos, fértiles y profundos. Resiste bien las heladas. Buen comportamiento frente al viento. No tolera o soporta mal la contaminación urbana e industrial, por lo que crecerá mejor lejos de estos ambientes. Si lo vas a plantar en el jardín, hazlo a partir de semilla o de planta de pequeño tamaño, ya que el madroño no soporta bien los trasplantes.

Sigue los consejos que te indico a continuación para que el madroño luzca esplendorosamente en tu jardín:

Riégalo moderadamente, sobre todo en la época estival. Ten cuidado con el encharcamiento, ya que no lo tolera bien.

Abónalo con compost o abono orgánico bien fermentado, en la primavera y en el otoño, incorporándolo en el terreno mediante una cava.

Pódalo al principio de la primavera, siempre fuera del período de heladas, para eliminar ramas entrecruzadas, ramas afectadas por alguna plaga o enfermedad, ramas rotas, brotes que salen de la base del tronco, etc.

Protégelo de plagas y enfermedades, el madroño puede presentar ataques esporádicos de pulgón y mosca blanca, aunque presenta una buena resistencia a las plagas. Es sensible a ciertas enfermedades, como las manchas foliares rojizas causadas por el hongo Septoria unedonis. Las hojas afectadas presentan manchas circulares dispersas, de entre 2 y 20 mm de diámetro, con un punto central de color ceniza rodeado por un aro oscuro que torna hacia el rojizo. Esta enfermedad termina necrosando la hoja y provocando su caída. Elimina y destruye las hojas afectadas para evitar que el hongo se extienda por el resto de la planta.

Multiplícalo por esquejes desde el final del verano hasta principios del otoño, o por semilla desde finales del invierno hasta principios de la primavera. Ten en cuenta que la propagación del madroño es muy complicada.

Usos en el jardín

El madroño es un arbolillo que destaca por la época simultánea de floración-fructificación, en otoño-invierno, estaciones del año en las que hay menos especies con flor en nuestro jardín, y las plantas caducifolias se desprenden de las hojas, permaneciendo desnudas todo el invierno. Presenta una fuerte intensidad cromática, con el rojo-anaranjado de los frutos, el blanco de las flores y el verde intenso de las hojas.

El madroño lo debemos plantar en su lugar definitivo, por su dificultad de arraigo en el trasplante. Lo podemos ubicar como ejemplar aislado, en un punto interesante del jardín, o creando un grupo o macizo de arbustos. Al resistir la topiaria, lo podemos utilizar formando un seto, o creando pantallas cortavientos, visuales o acústicas.

Curiosidades

En cuanto al origen del nombre, el término genérico Arbutus parece derivar de arbustus, diminutivo de arbor, que significa arbolillo; mientras que el nombre específico unedo, procede del verbo latino edo y del numeral unus, que significa comer uno sólo, haciendo referencia al malestar que puede desencadenar un consumo excesivo por el contenido alcohólico que presenta el fruto.

El madroño es una especie que sobrevive al fuego, ya que tras quemarse, tiene la capacidad de rebrotar de raíz.

Es el árbol emblemático de la Comunidad de Madrid, figurando en su escudo.

¿Sabías que…?

El madroño se defiende del herbivorismo animal con defensas inespecíficas (alta tasa de taninos en sus tejidos foliares) y con defensas específicas (tóxicos como el arbutósido, fenol presente en sus hojas, la arbutina, la metilarbutina, etc.) que al ser sustancias amargas hacen que esta planta sea comida poco apetecible. Pero estas defensas han sido vencidas, a lo largo de la evolución, por los sistemas bioquímicos digestivos de las orugas de dos mariposas, adaptadas perfectamente a la ingesta de estos tóxicos y por ello con poca competencia con otros herbívoros, una de ellas es el ‘bajá de 4 colas’ (Charaxes jasius), gran mariposa del tamaño de un pájaro pequeño, de vuelo rápido y poderoso, y la otra es una pequeña mariposa conocida como ‘cejirrubia’ (Callophrys avis). Ambas mariposas se alimentan exclusivamente del madroño.

Ahora que ya conoces más sobre esta especie, puedes plantarla y cuidarla en tu jardín, o si eres más atrevido, puedes intentar propagarla.