Consejos para cuidar tu jardín en primavera

Si observamos la naturaleza a nuestro alrededor, veremos los montes teñidos de amarillo por la floración de las mimosas, especie invasora que poco a poco está desplazando nuestra flora local. En las calles de nuestros pueblos y ciudades, los cerezos japoneses tiñen de rosa y proporcionan un exquisito y delicado aroma.

Otras plantas que se encuentran en plena floración son el membrillero del Japón, la forsitia o la magnolia de hoja caduca. El incremento progresivo de las temperaturas y de las horas de luz, sumado a la lectura de nuestro entorno, nos están comunicando que … ¡la primavera ya está aquí!

Foto: ©Lucía Bobillo Vázquez – Monjardín

Nuestros jardines comienzan a “despertar” de la parada invernal y poco a poco se van vistiendo de colores, impregnando de aromas y colmando de vida. El buen tiempo invita a salir y a disfrutar del jardín, a celebrar comidas o cenas con la familia, o simplemente a aislarse y desconectar de la frenética rutina de la vida diaria.

Para que el jardín luzca en primavera en perfectas condiciones, os daremos una serie de consejos o pautas a tener en cuenta, así que, …¡manos a la obra!.

Césped

Debemos revisar la situación actual en la que se encuentra. Si encontramos algunas malas hierbas sobre el mismo, las retiraremos de forma manual, empleando un cuchillo trasplantador o un extractor de malas hierbas para retirarlas desde la raíz. Si la presencia es generalizada, podemos aplicar un herbicida selectivo de hoja ancha, que se puede adquirir en un centro de jardinería o tienda especializada. Antes de aplicarlo, debemos leer la información de la etiqueta, y en la aplicación, respetar las medidas de seguridad, dosis y consejos de aplicación.

Si detectamos calvas sobre el césped, es el momento de realizar una resiembra, rastrillando la superficie afectada, incorporando una mezcla específica de resiembra y posterior tapado con mantillo o arena.

En el caso de que la base del césped esté cubierta por una capa de colchón o fieltro, es el momento de realizar la operación de escarificado, para romper esa capa fieltrada y facilitar la penetración de agua y nutrientes en el suelo.

Operación de escarificado

Tras el rigor del invierno, es conveniente aplicar un abonado de liberación controlada equilibrado en nutrientes.

Otra operación fundamental es la puesta a punto del sistema de riego, mediante la revisión y/o reparación de los elementos de la instalación (limpieza de filtros, regulación de los elementos de riego, verificación de ausencia de fugas, revisión de la programación, etc.). En función de las condiciones meteorológicas, se irá ajustando el tiempo de riego a las necesidades hídricas del césped.

A medida que las temperaturas comiencen a ascender, la curva del crecimiento del césped aumenta, con lo que las necesidades de siega aumentan de forma progresiva. La operación de siega favorece el ahijamiento y el mejor desarrollo del césped. Es importante que las cuchillas del cortacésped manual o a motor, estén bien afiladas para que el corte sea limpio.

Y por último, debemos vigilar la aparición de plagas o enfermedades en nuestro césped, en especial, la presencia de hongos, que se ve favorecida por las condiciones de temperatura y humedad que se dan en esta estación del año.

Plantaciones

Si durante el invierno hemos mantenido plantas protegidas de las heladas, debemos ir aclimatándolas poco a poco a las condiciones del exterior, evitando las posibles quemaduras del sol, y siempre estando en alerta ante posibles heladas tardías que provocarían daños en nuestras plantas.

Realiza una poda de limpieza o saneamiento en las plantas que lo necesiten, para eliminar las ramas rotas, dañadas, o las flores pasadas. Los restos de poda se pueden triturar para hacer compost o se pueden depositar en los puntos limpios de los Ayuntamientos.

También resulta aconsejable mantener los macizos y alcorques cavados y limpios de vegetación espontánea, evitando la competencia por el agua, luz y nutrientes. Las podemos retirar de forma manual o con extractores eliminando las plantas de raíz. La cava manual de estos espacios romperá la compactación y mejorará la oxigenación del suelo y el intercambio de agua y nutrientes. Para mejorar los alcorques y los macizos, podemos incorporar materiales de cobertura orgánicos (corteza de pino, astillas de madera, etc.) o inorgánicos (bolos de mármol, gravillas, áridos, etc.) mejorando la calidad ornamental y agronómica de estos espacios, al mejorar la retención de agua y dificultando el desarrollo de vegetación espontánea.

Con el aumento progresivo de las temperaturas, comienzan a aparecer los primeros insectos en nuestras plantas. En caso de detectar plagas sobre nuestras plantas, debemos identificarlas de forma correcta para aplicar el tratamiento más adecuado. Plagas frecuentes están representadas por pulgones, cochinillas, mosca blanca, orugas defoliadoras, ácaros, etc.

Las lluvias propias de esta estación sumadas a las temperaturas en progresivo ascenso, propician las condiciones idóneas para que se desarrollen los hongos que viven de forma natural en nuestros jardines (oídio, roya, negrilla, etc.). Al igual que con las plagas, debemos identificar las enfermedades presentes en nuestras plantas para tratarlas de forma correcta, mediante el empleo de fungicidas, naturales o de síntesis.

A medida que la primavera avanza, las plantas van creciendo y sus necesidades nutricionales se van incrementando. Un abonado orgánico o mineral equilibrado es fundamental para garantizar su correcto desarrollo.

En cuanto al riego, se realizará en función de las condiciones meteorológicas existentes y siempre evitando el exceso de agua. Se realizará a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde.

Para decorar el jardín, incorpora plantas de flor para dar color (margaritas, petunias, surfinias, tagetes, gazanias, etc.) creando manchas de color e interesantes combinaciones cromáticas.

Tagetes

También es el momento de plantar los bulbos que florecerán en verano (gladiolos, fresias, begonias, dalias, etc.), y si los plantas de forma escalonada semanalmente, mantendrás una floración prolongada en el tiempo. Plántalos a la profundidad adecuada según la especie elegida, así, por ejemplo, los gladiolos se plantarán a 8-10 cm de profundidad, mientras que las dalias se plantarán a 15-20 cm.

Con estos consejos básicos, podrás mantener el jardín en buenas condiciones durante esta estación, y sobre todo, disfrutar de estas tareas tan gratificantes.