Compostaje en el jardín

Proceso de compostaje

En la naturaleza, sin la intervención del hombre, ocurre de forma espontánea el proceso de compostaje en la superficie del suelo, donde los restos de vegetales y animales en contacto con la tierra son degradados por bacterias, hongos y pequeños invertebrados, incorporándose de nuevo al suelo, de manera totalmente natural.

Con el mantenimiento de los jardines, tanto empresas de jardinería como particulares, generan una cantidad grande de restos vegetales, que en vez de ser desaprovechados, pueden servirnos para hacer compost, ese magnífico abono natural, con propiedades fertilizantes y regeneradoras del suelo, que hará que nuestro jardín esté esplendoroso.

En el proceso de compostaje que llevamos a cabo en nuestras casas o en las instalaciones de empresas de jardinería o viveros, lo que hacemos es acelerar ese proceso natural de descomposición, depositando en composteros los restos vegetales del mantenimiento de nuestro jardín: hojas secas, flores marchitas, restos de poda, restos de siegas, restos de desbroces,… y obteniendo después compost para emplear en el mantenimiento de los jardines como abono.

Compostero

En el proceso de compostaje se suceden tres fases diferenciadas. La primera fase es la Fase de Crecimiento, que dura aproximadamente tres días; en ella los microorganismos se van aclimatando y reproduciendo, colonizando todos los residuos, alcanzando una temperatura de unos 40ºC. La segunda fase es la Fase Termófila, de duración variable según las condiciones meteorológicas y los materiales que aportemos, alcanza temperaturas de hasta 70ºC; al aumentar la temperatura aumenta la actividad de los microorganismos y aparecen nuevos microorganismos termófilos, produciendo un aumento de la descomposición de la materia. La última fase es la Fase de Maduración, que es la fase más lenta, que dura más o menos tres meses; la temperatura va disminuyendo hasta alcanzar una temperatura ambiente, y a su vez la actividad de los microorganismos también disminuye; en esta fase se degradarán los materiales más resistentes, que son los más leñosos.

Las herramientas que necesitamos para hacer compost en nuestros jardines son: compostero, aireador y medidor de temperatura y otros parámetros.

  • El compostero puede ser de madera o de plástico, y existen en el mercado numerosos modelos de diferentes capacidades; las características que debe de cumplir un buen compostero son estar formados por módulos para permitir una buena accesibilidad tanto a la hora de depositar restos como a la hora de extraer compost, ser hidrófugos y estar formados por materiales no tóxicos, ser inalterables a las condiciones meteorológicas adversas y a la degradación de los microorganismos descomponedores, no tener base para que los organismos descomponedores puedan acceder al interior y que los líquidos sobrantes puedan filtrarse (por eso es muy importante colocarlos directamente sobre la tierra), disponer de sistema de ventilación para que pueda entrar el aire y que el oxigeno participe en el proceso de descomposición, tener tapa superior para evitar la entrada de agua de la lluvia, y por último y no menos importante, que sean de fácil montaje.
  • El aireador es una varilla metálica que tiene un extremo en forma de espiral; sirve para mezclar los diferentes materiales del compost, para airear y para sacar muestras del mismo; su uso es muy sencillo, hay que girar el aireador sobre sí mismo en sentido de las agujas del reloj hasta que se deje de ver la espiral, y luego se tira para arriba a la vez que se sacude; se recomienda utilizarlo siempre que se aporten nuevos materiales al compostero, y en caso de que no se aporten materiales nuevos, un mínimo de una vez por semana.
  • Los medidores de temperatura y otros parámetros nos indican la temperatura del compost para saber en qué fase del proceso nos encontramos, así como el pH y la humedad; existen en el mercado diferentes aparatos medidores que miden ya los tres parámetros, o también de uso independiente; para controlar la humedad, si no disponemos de un medidor, se puede retirar un puñado de compost y apretarlo; en caso de que chorree es que el compost está demasiado húmedo y hay que añadir más material seco y remover con el aireador; en caso de que se deshaga el puñado en trozos es que el compost está demasiado seco y hay que mojarlo con una regadera o manguera y remover con el aireador; la humedad idónea es cuando ese puñado no se deshace ni chorrea, pero si lo notamos húmedo al tacto. Cuando el compost está hecho y sirve para retirarlo y emplearlo como abono en nuestros jardines, además de tener una humedad idónea que oscila entre el 40-60 %, la cual debe mantenerse durante todo el proceso, el compost tendrá una temperatura ambiente y un pH neutro.

Ahora vamos a hablar de los materiales a depositar en el compostero. Además de los restos generados en nuestro jardín, de los cuales nombramos ya algunos con anterioridad, para obtener un buen compost debemos depositar en el compostero otro tipo de restos, que mejorarán la calidad de nuestro compost. Cuanta más variedad de restos vierta en el compostero y cuanto más triturados, más calidad tendrá el compost final. Los restos hay que echarlos lo más triturados posibles, bien con una tijera de poda, o si son restos grandes con una biotrituradora.

En la base del compostero se recomienda hacer una cama de ramas de unos 20 cm, que permita la aireación e impida la compactación; encima se irán depositando los demás materiales, siempre empleando el aireador cuando se introduzcan nuevos restos. Los tipos de materiales que podemos introducir son muy variados, los hay de rápida descomposición (plantas herbáceas, hojas frescas, restos de siega, hojas secas, deposiciones de aves de corral,..) y de lenta descomposición (restos de verduras y frutas, cáscaras de frutos secos, huesos de frutas, posos de café, restos de infusiones, restos de debroces, poda triturada,…). Hay otro tipo de materiales que se pueden aportar también, pero sólo en pequeñas cantidades, como ceniza de madera, cartón , papel, periódicos, restos de carnes y pescados… Nunca se puede echar ceniza de carbón, deposiciones de animales domésticos, revistas impresas en color, restos de aspiradora, colillas de cigarros, madera pintada o tratada, y muy importante, nunca añadir restos de plantas enfermas o tratadas con algún producto fitosanitario.

Restos de siega

La retirada de compost, se recomienda hacerla dos veces al año, debido a la duración media del proceso de compostaje, que es de unos seis meses. Lo ideal sería hacerlo coincidir con primavera y otoño, que será cuando necesitemos abonar nuestros jardines o huertas. Se debe sacar un día que esté soleado y no llueva. Primero se abre la tapa superior para que el compost vaya perdiendo humedad, al cabo de unas dos horas se saca el compost por los laterales de la parte inferior, dejando los restos más recientes en el compostero. Si el material que extraemos lo notamos húmedo, debemos extenderlo sobre el suelo para que seque, y así también los pájaros comerán las larvas o insectos que pueda tener. Recomendamos filtrarlo con un tamiz, recogiendo para abonar los granos más finos, mientras que los más gruesos los devolveremos al compostero. Las características del compost final, además de tener una temperatura ambiente y un pH neutro, son tener un color marrón oscuro o negro, nunca se deben reconocer los restos iniciales y debe oler a tierra, sin generar malos olores.

Obtención de compost

El compost en los jardines y viveros, se puede emplear como abono para mezclar con la tierra, como sustrato para llenar bandejas de trasplantes o semilleros o también como abono líquido, diluyéndolo en el agua de riego.

Las ventajas de hacer compost en jardinería son muchas, destacamos la disminución de problemas ambientales derivados del transporte y gestión de residuos, la obtención de un abono natural y de calidad para nuestra plantas y el ahorro de agua de riego, ya que el empleo de compost favorece la retención de agua en las plantas. Haciendo y usando compost en nuestros jardines, cerramos el ciclo de la materia orgánica, favoreciendo el equilibrio de la naturaleza.