Un dulce típico del Carnaval de Cerdeña: Zeppole, Graffe o Graffette Sin Gluten y con requesón

Como mi hija Irene está en Cerdeña he pensado que este año sería buena idea salir de nuestros clásicos dulces de carnaval y probar alguna receta típica del carnaval sardo. Hay varios dulces típicos de esta época, alguno muy parecido a nuestras orejas, otros parecidos a los buñuelos…

Nos hemos decidido por estos Zeppole, unas rosquillas suaves, que diría que están entre nuestros buñuelos y nuestras típicas rosquillas fritas, y que nos han sorprendido por su ternura y su sabor delicioso.

Se elaboran en varias zonas de Italia, entre ellas Cerdeña; en algunos sitios se hacen también por Navidad y por el Día del Padre. He visto que muchas recetas de zeppole llevan patata, pero me gustó esta que lleva queso ricotta, aunque como yo no tenía, lo cambié por requesón.

Como siempre, la receta es sin gluten, pero puedes sustituir la harina sin gluten por harina de trigo y listo (seguramente necesitarás algo más de cantidad).
Son facilísimas de hacer, y en este caso no hay que dejar reposar la masa, así que, se hacen en un momento.

Si la masa queda muy pegajosa, la amasamos con algo más de harina hasta que no se nos pegue a las manos… ¡sin pasarnos!

¡Vamos allá!

Ingredientes:

  • 200 gr de harina (yo utilicé Mix Dolci de Schar)
  • 1 huevo
  • 250 gr requesón (la receta original llevaba queso ricotta)
  • 50 gr de azúcar
  • Cáscara de limón rallada
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 8 g de levadurina
  • Una pizca de sal
  • Azúcar para decorar
  • Aceite para freírlas

Elaboración

  • Mezclamos el requesón (o el queso ricotta bien escurrido), el huevo, el azúcar, la ralladura y el zumo de limón.
  • Cuando esté todo integrado agregamos la sal, y vamos añadiendo poco a poco la harina con la levadura , mezclando bien.
  • Espolvoreamos de harina la encimera, volcamos la masa y amasamos con las manos, añadiendo más harina, hasta que nos quede una masa, suave, que no se nos pegue y nos permita hacer las rosquillas estirando la masa como un cordón, y cruzando o uniendo los extremos.
  • Cuando el aceite está caliente freímos las rosquillas (pocas de cada vez para que no se enfríe el aceite) unos dos minutos por cada lado hasta que estén bien doradas.
  • Sacamos y escurrimos en papel absorbente.
  • Rebozamos con azúcar… ¡Y nos las comemos!

Buon appetito!