Tarta de queso fresca, sin horno, sin gluten… y tremendamente fácil

De momento el verano se está portando muy bien en nuestras comarcas, y con este calor lo que más apetece es algo fresco y rápido de elaborar. Y lo que menos, pasarnos horas con el horno encendido.

Fresca y sin horno, así es la tarta de queso que os traigo hoy. Se hace en un momento, pero, eso sí, hay que contar con unas horas para que enfríe.

¡Vamos allá!

Ingredientes

(ojo, si hay algún celíaco, aseguraos de que todos los ingredientes sean aptos)

  • 80 g galletas sin gluten tipo María
  • 25 g mantequilla
  • 30 g pistachos pelados
  • 6 Petit suisses (o 300 g de yogur griego o de requesón batido)
  • 1 tarrina de 200 g de queso crema tipo Philadelphia
  • 4 hojas de gelatina
  • 150 g mermelada de arándanos (o de frutos rojos, fresa, frambuesa… al gusto)

Preparamos la base

  • Empezamos triturando las galletas con un molinillo o dentro de una bolsa pasando por encima un rodillo.
  • Trituramos también los pistachos, dejando algún trocito un poco más grande, para que se note.
  • Derretimos a baja potencia la mantequilla y la mezclamos con las galletas y los pistachos molidos.
  • Cubrimos la base de un molde desmontable con papel de horno y extendemos sobre él la mezcla anterior, apretando bien para que quede compacto. Metemos en la nevera para que enfríe y mientras tanto preparamos el relleno.

Hacemos el relleno

  • Empezaremos hidratando las hojas de gelatina en agua, siguiendo las indicaciones del fabricante.
  • Una vez hidratadas las escurrimos y las batimos con el queso crema y los petit suisses.
  • Yo añadí a esta mezcla unas cucharadas de mermelada de arándanos, que le da sabor y un color precioso al relleno; si lo preferís, podéis dejarlo sin nada o añadirle otra mermelada: frutos rojos, fresa, mora… Repartimos la mezcla sobre la base de galletas alisando bien, y dejamos enfriar en la nevera durante unas horas, hasta que la gelatina haga su función de solidificar la tarta. Si queréis decorar con frutas alrededor, forrad con film los bordes del molde, cortad por la mitad arándanos, o fresas, y repartidlos alrededor del molde; a continuación rellenad con mucho cuidado para que no se caigan las frutas.
  • Una vez fría, la desmoldamos con delicadeza, y la decoramos como más nos guste: con mermelada o con frutas rojas frescas y trocitos de pistacho, como en este caso.

De la tarta de queso sin horno hay miles de versiones; esta en concreto es la que en mi casa se conoce como ‘Tarta de queso de Pepe’ porque fue mi amigo Pepe quien me dio la receta hace un montón de años y os aseguro que es de las que más triunfan siempre que la hago. Podéis sustituir los petit-suisses por 300 g de yogur griego, o por requesón batido, o por una mezcla de ambos (la de la foto lleva esta combinación), teniendo en cuenta que, si no son azucarados, deberéis añadir azúcar para endulzar un poco la mezcla (id probando hasta obtener el grado de dulzor que os guste).

Os deseo que paséis un buen verano; y, por favor, no bajéis la guardia, así entre todos conseguiremos que el próximo sea un verano al 100 %.