Lento languidecer

Esta semana salió en la prensa que la oficina de correos de un pueblo de nuestra comarca, había cerrado definitivamente. Es una triste noticia que no hace más que ahondar en el gran problema de nuestras comarcas, la despoblación que vienen sufriendo desde hace muchos años y que va haciendo que cada vez tengan menos servicios. Esa falta de servicios es la mejor excusa para que la gente que vive en ellos opte por buscar otras alternativas en poblaciones de mayor tamaño, normalmente en la costa de Galicia o cerca de la misma.

La oficina en cuestión la conozco perfectamente, –no en vano es la de mi pueblo– una oficina que recuerdo de toda la vida pero que, en los últimos años, tenía ya un horario de atención al público muy reducido… pero al menos estaba abierta. El hecho de haber cerrado lleva consigo que la gente tenga que desplazarse aún más para poder acceder al servicio postal y, a este paso dentro de muy poco, ni siquiera existirá el cartero, porque correos ya había indicado hace años su deseo de ahorrar costes y que eso pasaba por reducir oficinas y carteros en el rural.

No es rentable y menos ahora que los paquetes de esa archiconocida compañía estadounidense de venta por internet los puede repartir usted mismo (su publicidad dice… “Gana hasta 28 € por un bloque de 2 horas entregando paquetes. Sé tu propio jefe. Ingresos adicionales. Horario flexible”).

En el fondo, lo de correos no es más que una nueva puntilla al rural, porque podemos empezar a enumerar todos los servicios que se han eliminado, comenzando por los principales y básicos, cómo una buena asistencia sanitaria, con falta de médicos, enfermeros, pediatras, ambulancias,… siguiendo por la educación con cierres de colegios, falta de profesorado,… continuando con el acceso a las nuevas tecnologías con inexistentes o precarios accesos a internet, siguiendo con el pésimo mantenimiento de las infraestructuras cómo carreteras, alcantarillado, y ahora también el correo, con el que parece que volveremos a los tiempos antiguos en los que se iba a la tienda del pueblo a buscar el correo, pero… ¿a la tienda? ¿a cúal? Porque la mayoría han cerrado por falta de clientes.

El lento languidecer de los pueblos continúa, aunque por desgracia creo que ya no es lento, sino que cada vez más acelerado y ni hay vías de solución ni se buscan medios para solucionarlo, los jóvenes se han marchado, la gente mayor va desapareciendo o se va con los jóvenes, porque no sino, estarían solos. No hay industria, la agricultura con el minifundio no es rentable, además, entre los animales salvajes y los salvajes que tienen a los animales domésticos a su libre albedrío, han acabado con la poco que había, los montes quemados por los incendios… pues está claro cual es el destino muy a pesar nuestro.

Para mitigar las penas, no hay nada mejor que escuchar buena música y eso es lo que os vamos a proponer. Por un lado, un proyecto que llega desde Suecia y que muchos amantes a las series reconocerán cuando lo escuchen, hablamos de ‘Fever Ray’ y por otro lado, un clásico de la música electrónica como el proyecto ‘Neuronium‘, espero que los disfrutéis.


Fever Ray

Fever Ray

2009

En ocasiones descubres proyectos o compositores casi de casualidad, eso es lo que ocurrió en mi caso con éste proyecto, ‘Fever Ray’.

Viendo algunos capítulos de la serie ‘Vikingos’, banda sonora que ya presentamos en estas páginas, nos encontramos que el tema con el que abre la misma es ‘If A Had A Heart’ y que buscando más información sobre el mismo, pertenece a éste proyecto llegado desde Suecia y que fue formado por Karin Dreijer Andersson que abandonó ‘The Knife’ para publicar en solitario bajo el nombre de Fever Ray.

Cómo podemos descubrir en el tema mencionado, estamos ante música electrónica, por momentos, oscura, con esos sonidos que también nos saben transmitir las formaciones nórdicas, pero también nos encontramos con temas más festivos cómo ‘Seven’ o bizarros cómo ‘Now The Only Time I Know’.

Con la peculiar voz de la cantante, éste trabajo con el que se presentó allá por el 2009 nos enseña algo diferente y al mismo tiempo, que nos sigue enamorando, porque siempre nos ha gustado todos aquellos que hacen cosas que se salen de los cánones habituales.


Neuronium

Chromium Echoes

1982

Neuronium y su máximo exponente en la actualidad, Michel Huygen, es toda una referencia dentro de la música electrónica, un belga afincado hasta hace unos años en España que puso a nuestro país en el más alto nivel de estos estilos musicales y trabajos cómo éste contribuyeron a ello.

Publicado en 1982, éste trabajo consta de tres piezas en las que además de Michel Huygen, también está Carlos Guirao, y sin lugar a dudas, la combinación de éste dúo dio lugar a un fantástico disco de música electrónica, con momentos ambientales y momentos secuenciales de esos que van increscendo lentamente y que tanto nos gustan a los seguidores de éste estilo.

Sin lugar a dudas, un disco que no puede faltar en nuestra colección.