¡Feliz Navidad!

Este es el fin de semana de la lotería de navidad, la que siempre toca… aunque sólo sea para pagar, y si toca algún pellizquito, bienvenido sea. Pero sí. Cómo decimos siempre, que haya salud que es lo que verdaderamente importa. Pero como esto significa que estamos ya en Navidad, época de alegría, felicidad y regalos, pues en este espacio queremos adelantarnos al ‘Apalpador’, o lo que es lo mismo, a la figura gallega equivalente a Santa Claus y os traemos unos regalos que espero que os gusten.

El primer regalo, es una excelente entrevista que realiza nuestro buen amigo Manuel Lemos Muradás a Ars Phantasia, un proyecto gestado entre Japón y Francia.

Y nuestro segundo regalo, también tiene que ver mucho con Japón ya que se trata de los nuevos vídeos del maestro del shakuhachi, Rodrigo Rodríguez.

Espero que os gusten ambos regalos y que disfrutéis de ellos en unas fiestas tan especiales cómo estas y ya que el tiempo parece que no va a dejar disfrutar mucho de los placeres de nuestras comarcas, nada mejor que leer y disfrutar de la música que os ofrecemos y por supuesto, BO NADAL!


Entrevista a Ars Phantasia

© Manuel Lemos Muradás

¿Es necesario creer en algo para componer música maravillosa? Sin duda. Si un músico no compone para convencerse a sí mismo, difícil (por no decir imposible) convencerá a los futuros escuchantes. Por eso nos gustan proyectos como estos, donde la música se convierte en pasión, en sentimientos. Sale del corazón para entrar en los corazones de las personas que le dedican una paste de su tiempo. Bienvenidos a Ars Phantasia.

¿Qué es y quién es Ars Phantasia?
Ars Phantasia viene naciendo sin darnos cuenta desde hace tiempo, a medida que la curiosidad y el amor al arte de diferentes artistas de todo el Mundo, con más o menos renombre internacional, nos hace tomar parte de esta idea, al mismo tiempo abierta que concreta. Podríamos decir que más que quiénes, es el cómo y en última instancia, el qué. En Ars Phantasia somos un espacio abierto, gestado entre Japón y Francia; es allí donde las artes de la música y la poesía, tanto escrita como visual, se encuentran en una única perspectiva artística y conceptual. Somos músicos, intérpretes, letristas, cantantes, ilustradores, escritores, cineastas, poetas, técnicos, profesionales y amateurs… Todos enamorados de la música, del arte y de poder aprender de forma continua, tanto artística como espiritual y personalmente. Contamos historias enfatizando el cómo, el medio con el que se conduce la misma. De ahí el nombre construido del latín. Ars Phantasia, visto al revés, podría entenderse por tanto como una antítesis de la producción.

A lo largo de años de trabajo, la semilla del proyecto artístico Ars Phantasia se va forjando continuamente y crece nutriéndose de una disparidad controlada: sumando en recursos con arreglos en la música electrónica en un inicio, metiendo la nariz en bandas sonoras en España, madurando durante largas sesiones de estudio en Croissy-sur-Seine, creciendo tras días de inspiración espiritual y sonora conviviendo con el piano y los templos místicos en Kyoto, aprendiendo siempre de diferentes sensibilidades y culturas… Ars Phantasia se concreta y empieza a florecer un fin de semana en París: Se puso hilo a la aguja para tejer las bases de una (primera) historia con aromas del Japón tradicional, de un cuento de hadas musical narrado con imágenes y por la desnudez de un piano. Así, a finales de 2018 se materializa lo más importante, el qué: La Papillonne, nuestro álbum debut.

La Papillonne se publica hace un año en una preciosa presentación. ¿Es importante que la música y las ilustraciones vayan de la mano?
Nos podríamos hacer la misma pregunta con las bandas sonoras, por ejemplo, algo bien conocido por todos. Hay una parte de utilidad de la que ambas partes se pueden nutrir, y lo hacen. Quizás sea meramente subjetivo hasta qué punto alguna de las partes transmita con efectividad lo que su autor se propone. En cualquier caso, la combinación de música e imágenes no es una idea precisamente nueva. Sólo hay que fijarse en tantos trabajos conceptuales de los años 70 y principios de los 80, como The Wall (Pink Floyd), Koyaanisqatsi (música de Philip Glass) o directamente bandas sonoras como la de Nausicaä del Valle del Viento (Joe Hisaishi y Haruomi Hosono) por poner sólo unos pocos ejemplos, a priori inconexos. En el cuento de La Papillonne, dado que el relato no se puede encontrar escrito con palabras explícitas, lo importante es qué se transcurre en esas ilustraciones; qué narran las mismas cuando se contraponen con el piano y el oyente; cómo se lo dicen; qué le cuenta la sinergia de ambos elementos, según su predisposición, experiencias y circunstancias. Por cierto, nos perdonarán Waters, Reggio y Miyazaki el atropello hace un instante al ubicar gratuitamente el nombre de La Papillonne tan cerca de sus obras.

Es cierto que La Papillonne entra antes que nada por los ojos. La culpable es Lisk Feng: una ilustradora mundialmente galardonada proveniente de China y basada en Nueva York como independiente. Se graduó de MFA Illustration Practice del Maryland Institute College of Art en 2014, y publica entre otros, libros para niños y proyectos publicitarios para The New Yorker, Apple, Penguin, Airbnb, The New York Times, Chanel, etc. Es por ello, que este álbum se presenta con un detallado libreto de 20 páginas a todo color en alta calidad, en un delicado formato Digibook-CD fabricado en Alemania. Tal como pasaría, por ejemplo, con una banda sonora, no será lo mismo escuchar la música de forma aislada, que tener al mismo tiempo en las manos el libreto del álbum.

Con el subtítulo A fairy tale for Piano, una duración de más de una hora y un aire new age, nos invita también a embarcarnos en un viaje musical con dejes de post romanticismo, de minimalismo, de rock, e incluso de electrónica, aunque formalmente pareciera en conjunto algo antagónico. En todo caso, el álbum contiene algunas sorpresas, como una canción para cuarteto de cuerda y piano, o una pieza para electrónica. Para los amantes del “suena como”, deberíamos osar a atrevernos, ahora sí por supuesto con algo de vergüenza, a inscribir el álbum en los mundos sonoros de Ryuichi Sakamoto, Yann Tiersen o Erik Satie, por ejemplo.

Para todos los interesados, el álbum en Digibook-CD se puede adquirir de forma segura en la página web oficial www.arsphantasia.com, estando en camino antes de las 24 h una vez realizado el pedido. También otros distribuidores y sellos lo ofrecen, como CZEN Prod y Deserted Island Music, y otros muchos alrededor del globo también en formato digital, como por ejemplo Spotify y Apple Music.

Las historias bonitas son esenciales en nuestra vida. Háblanos de ésta.
La historia, dividida en 12 partes a lo largo de 12 pistas, nos invita a viajar y nos convierte en partícipes de los descubrimientos de una brillante niña llamada “La Papillonne” durante una jornada inolvidable. Inmersa en la atmósfera mística del antiguo Japón tradicional, se despierta repentinamente en un mundo de fantasía. Allí encontrará su lugar y su identidad, a través de encuentros espirituales y platónicos con su alma gemela y, en última instancia, consigo misma. El relato no deja de ser un cuento de hadas, y dice la leyenda que fue escrito en secreto hace mucho tiempo, del que sólo se sabe de la obra que nos ocupa. Está en cada uno el aportar su granito de arena para hacerse suya esta historia, y tratar de colapsar el relato, según creencias, religión, o vivencias vitales. La Papillonne no es más que lo que quedó de todo ello: un poema visual narrado al piano.

Con todo, no sólo las ilustraciones juegan un papel importante en la obra. Hay muchos elementos en este singular Digibook-CD, cuidados al detalle, que ayudan a encontrar pistas sobre la historia, para aquellos menos pacientes: El orden de las páginas, las formas, los juegos con los títulos, los idiomas, el color, la línea de iluminación… Hasta un epílogo pretendidamente escondido aportará también más luz (u oscuridad) al portador del álbum. Incluso para los más aventurados que quieran asistir a nuestra gira de conciertos On the wings of a butterfly, dispondrán de una oportunidad excepcional para una experiencia en vivo de la obra. El espectáculo está dividido en 2 partes, alrededor de 40 minutos cada una, excluyendo el intermedio. Allí están también disponibles folletos y programas, para aquéllos que quieran sumergirse en más detalles sobre la historia. Juntamente con las proyecciones e interpelando a la propia imaginación del espectador, sólo el espectáculo en directo ayuda a desvelarnos nuevos rincones en un relato que cada uno va a hacer suyo. Estos conciertos repasan el álbum en su totalidad, que permanece también a la venta antes, durante y después del evento.

Sin ir más lejos, por supuesto también para nosotros mismos el desarrollo y frutos de esta historia tienen además un doble significado. Es también nuestro relato. Cada una de las personas implicadas, todas de corazón, han hecho de este fragmento de poesía una experiencia musical y visual única, vívida, colorida y pintoresca. Sin cada una de sus aportaciones desde cada rincón del Mundo, no se hubiera podido culminar con esta gira en directo, con Yoshimi al frente. Aprovechando para terminar de responder a la primera pregunta, y dejándonos seguramente por el camino a muchas otras, también han hecho posible y enriquecido el cuento de la La Papillonne mentores como Michel Geiss y Francis Rimbert, estando al lado de la producción tanto técnica como artística, juntamente con Julie Lecrenais y su increíble imaginación y capacidad de improvisación a las letras y voz, y por supuesto el apoyo incondicional de nuestro ángel de la guarda, Marie-Laure Leboucher. Por cierto, todos ellos veteranas glorias del elenco de Jean-Michel Jarre. Frank van Bogaert a los mandos durante la jornada de grabación en Bélgica; Chika Fujie a la conducción de las cuerdas, junto con Blanca, Vincent, Harrie y Coen, todos partícipes de la Philips Symphony Orchestra; el incansable músico y compositor Sam Vitoulis al aparato mágico de la remezcla; el amparo artístico de Ryan, Yuiko, David, Bruno y Remy… Y está claro el sustento definitivo de las ilustraciones de Lisk, el piano de Hitomin y las partituras de Aleix.

Por último y sin querer avanzar demasiado, nuestra historia no se detiene, y ha llevado por ejemplo a Yoshimi a cautivar, durante el concierto de gala inaugural, a representantes de la UNESCO que podrían ayudar a mediar con su desarrollo futuro.

El piano es el protagonista. Es increíble como un solo instrumento te puede hipnotizar… atrapar. ¿Qué nos puedes contar de Hitomin y Yoshimi?
Muchos hemos aprendido que es divertido y enriquecedor, quizás en otros muchos aspectos además del artístico, el embellecer una obra con recursos musicales, que son ilimitados hoy en día en el sentido práctico. O también se puede ahondar sin fin en el buen hacer técnico, tanto musical como el propiamente dicho, para perfeccionar en este caso unos determinados recursos. La forma de este álbum, para piano solo esencialmente, pretende recibir de algún modo al oyente con los brazos abiertos. Y es esta fragilidad de un lado, que facilita la narración y de alguna forma la invitación a conectarse de manera casi instantánea y transparente. Puede que ello permita que, a los pocos segundos de escucha, no podamos desconocer si la obra nos llega o no. Es también esta simpleza y aire naif con la que “La Papillonne” toca el piano, como si estuviera (¿O lo está?) a nuestro lado.

Hitomin podría haberse permitido enmascarar esta sencillez en el estudio. Es nada más y nada menos arreglista de La Papillonne, y lo mas importante, ella es el sonido del álbum. Además de intérprete, su historia real entra sin lugar a duda en consonancia artística con La Papillonne . Después de graduarse de la Universidad de Artes de Kyoto, se fue a Francia y completó el Máster en el Conservatorio Nacional de Música de Lyon con un primer premio unánime. Al mismo tiempo, se especializó en música de cámara y acompañamiento en el Conservatorio de París. Más tarde, mientras estudiaba pianoforte en la misma escuela, actuó en solitario y tocó como acompañamiento en varias partes de Europa, principalmente en Francia. Actualmente, aprovechando su experiencia musical francesa durante 7 años y medio, ha estado actuando con varios músicos en Japón, y como acompañamiento de coros y óperas. Dentro del marco de una gira de conciertos en Japón, que está en proceso de preparación, está previsto que Hitomin sea también la protagonista en directo.

Yoshimi es un pianista profesional, tocando una amplia gama de música, desde clásica hasta contemporánea, improvisaciones y sus propias composiciones. Nació en Aichi, Japón. Comenzó a estudiar música y piano en la escuela de música Yamaha desde que tenía 4 años, y se graduó en la Universidad de Artes de Nagoya. Ha estado dando conciertos en solitario, a dúo y de salón en Japón y Holanda, y ha sido la representante de La Papillonne en sus conciertos este 2019 en Europa, brillando especialmente durante el concierto de gala inaugural, del que por cierto, ya pueden verse extractos en Youtube.

¿Se necesita una creencia para poder componer una música tan llena de sentimientos?
En primer lugar, gracias por las halagadoras palabras. Es alentador y de buen recibir que la pregunta en sí misma nos permita continuar con esperanza, y poder sostener que La Papillonne suscribe de hecho nuestras ideas en Ars Phantasia.

En una de las entrevistas en un periódico neerlandés, con motivo de los conciertos de presentación, Yoshimi respondió claramente sobre su conexión personal con La Papillonne : “Para mí y desde siempre, la mariposa es un símbolo religioso, un mensajero de Dios (…) Mi conexión con La Papillonne fue instantánea”.

Se supone que tener una creencia, en sentido amplio, parece en general inevitable y probablemente natural. Pero no tiene por qué ser necesaria una creencia para componer música, al menos la música de Ars Phantasia. Basta con imaginación y sobre todo un motivo, algo que tener que trasladar con la música y poder ejercer así una fuerza, y con suerte una acción al otro lado. Para unos ello tendrá un significado religioso, para otros muchos supondrá una experiencia espiritual, una vivencia, y para otros más este “otro lado” no es más, ni menos, que la persona que nos escucha. En cualquier caso, ésta se merece todo nuestro respeto y gratitud por el simple hecho de estar ahí, y brindarnos así la oportunidad de ser escuchados.

Spotify:

Web oficial:

www.arsphantasia.com


El maestro Rodrigo Rodríguez y el Shakuhachi

Rodrigo Rodriguez interpreta el shakuhachi en el Temple Ma-Cho (La Gema del Taoísmo)

“Natsu Yama Uta” Summer Mountain Song es una canción del folklore Japonés que normalmente se toca con la flauta de bambú

Actuación en vivo, grabada en el Templo Ma-Cho, La Unión en Filipinas 2019

El Templo Ma-Cho es un templo taoísta dedicado a la diosa del mar, Mazu. Según la leyenda, Mazu era una niña con el nombre de Lin Mo que solo vivió hasta los veintiocho años. Ella nació durante la dinastía Sung del Norte, que estuvo en control desde 960 hasta 1127 d.C.

Se dice que Lin Mo era compasiva y podía hacer milagros con sus poderes. Murió a una edad tan temprana porque sacrificó su vida para salvar a los que estaban en las aguas turbulentas del mar.

El Templo Ma -Cho y su majestuosa belleza  es una estructura imponente, con una magnífica vista al mar del oeste de Filipinas.El músico Rodrigo Rodriguez suele actuar en escenarios de una calidad histórica y arquitectónica donde la flauta ancestral Japonesa es casi parte del entorno épico y mitológico.