Entrevista a ‘Traje de Saliva’

Son de Vigo y vuelven a publicar un estupendo disco: ‘Ultratumba’. Su sonido es denso, profundo y oscuro. La voz es la narradora perfecta para esta banda sonora electrónica que parece salida del interior de una casa encantada, llena de humedad y musgo. Los dos elementos (música y voz) coinciden en un punto: el hipnotismo. Gran trabajo del dúo Traje de Saliva.

© 2021 Manuel Lemos Muradás

El nombre de vuestro grupo, Traje de Saliva, es un nombre muy poético. ¿Cómo nació?
No tardamos mucho en dar con el nombre. El primer día que nos vimos ya tuvimos claro que formaríamos un proyecto musical. El nombre también surgió en esa conversación, y se quedó, al día siguiente vino el primer texto y un poco más adelante ya empezamos a componer nuestros primeros temas.

¿Mon Ninguén es, con sus sintetizadores, el lado oscuro del dúo? ¿Cómo trabajáis esta parte? ¿Una Vena es, con su voz, la luz que intenta salir hacia los oídos del oyente, aunque tenga su lado frío?
Creo que ambos aportamos momentos de luz y oscuridad. La música de Mon resulta a veces muy densa y compleja y otras minimalista, preciosa con sus pocas notas. Con la voz pienso que ocurre lo mismo, es dulce, pero también quejosa, agresiva… Y no siempre ambas van a la par, con el mismo ánimo. En «Mammillaria sempervivi», por ejemplo, la música es bonita, mientras que es la voz la que contrasta siendo más lastimosa y triste.

¿Cómo componeis y trabajáis sobre la voz?
Hay ya una cierta musicalidad en los textos que escribo, así que el momento de grabar no es nada difícil. Lo que sí ocurre en «Ultratumba» es que el texto es tan sentido que se nota claramente cómo mi ánimo se va afectando a medida que avanza el disco. Compara el segundo corte, «A casa por las vías», con el penúltimo tema, «Queremos verte», y te darás cuenta de que hay un momento en que la voz llora.

Ultratumba, vuestro último trabajo, tiene una portada, por un lado tétrica, y por otro llena de colores. Es fascinante. ¿Qué nos podéis contar de ella?
Todas las pinturas del artwork son de Emilie Lagarde. Supimos de ella por casualidad, explorando artistas, pero al final ha resultado fundamental para transmitir a través de la pintura el sentimiento del disco y su naturaleza, ese diálogo brutal entre madre, padre e hijo.

Emilie Lagarde en su ateller (autora del cuadro de la portada del disco)

Vuestra música es hipnótica: te atrapa y te engulle hacia un mundo oscuro, profundo, húmedo… ¿Qué pretendeis con ella?
Es curioso que menciones húmedo. A mí también me lo parece. Con este disco, desde el principio, tuve esa misma sensación: música musgosa, profundamente gallega. Sin duda ahí está la familia y la aldea, ambas son clave para entender el disco.

Vuestro videoclip ‘A casa por las vías’ es una auténtica obra de arte. ¿Cómo fue su parto?
No estaba previsto sacar vídeo de este tema, pero me animé a hacer uno para acompañar la canción porque era el tema que íbamos a estrenar el día de la publicación del disco.

Pensaba que tenía que ser un vídeo que lograse transmitir, sin ser explícito ni ilustrar momentos concretos, tensión, encierro, ruptura de lazos, evasión artística… Aún así, en mi cabeza, el vídeo mental para este tema siempre fue la normalidad mi barrio de Vigo rodeado por las vías del tren, los currunchos ruinosos, las callejuelas tétricas, las bocas negras de los túneles por los que tenía que pasar para ir a clase, esquivando puestos de yonkis y violadores, siempre atenta por si acaso había que acelerar un poco el paso… Es que los paisajes infantiles de los ochenta estaban llenos de pequeños peligros, y, te acordarás también, a los niños nos dejaban bastante solos. Mon y Santi también vivieron algo parecido en su Elviña.

Al final, ni sé cómo, el vídeo cogió forma de manera muy fluida y de verdad que me gusta mucho cómo las imágenes acabaron casando con la música, aunque no lo veo mucho porque me da algo de vergüenza.