Ruta dos Fornos de Celavente. O Bolo

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera

No se hable más, será Kazán a partir de hoy. Y Terror, ahora Kazán, comenzó a ladrar como no lo había hecho jamás. Esos ladridos me despertaron de mi pesadilla. Todavía con el corazón a cien por hora doy vueltas sin parar en la cama.

─¿Qué te pasa que no dejas de hacer ruido? , quiero seguir durmiendo─ gruñe Balú.
─He tenido una pesadilla, pero era tan real que aún estoy temblando.
─¿Qué has soñado para despertarte en ese estado?─ pregunta Lolo.

Y comienzo a narrarles mi sueño desde el principio. Me paro y cambio varias veces de postura para intentar disipar el desasosiego que me invade ante las caras de incredulidad de mis “hermanos”
Según avanzo en la narración sus gestos varían de la risa a la sorpresa. Vaya par, seguro que no se creen ni una palabra de lo que les cuento. Cuando por fin termino el listillo me mira y no tiene mejor ocurrencia que decirme.

─Una pena que parte del sueño no fuese real y te hubiese adoptado ese tio, pero de sueños también se vive. No veo el día en que te largues de aquí.

No me hacen nada de gracia esos comentarios, aunque viviendo de él me dan igual. Lolo tiene cara de sorprendido y por fin se decide a hablar.

─¿Nos has oido hablar alguna vez de nuestras otras casas?
─¿Qué casas?
─¿No sabes que ella tiene lejos de aquí otra cosa y él también?. Bueno las casas son de sus madres,
─Ni idea, es la primera noticia que tengo ¿Y que tiene que ver con mi sueño?
─Pues que su madre tiene un perro negro que se llama Kazán ¿no te parece demasiada casualidad?

Me he quedado de piedra, no había escuchado ese nombre jamás y sin embargo salía en mi pesadilla con toda claridad. ¿Será una premonición? Parece que entre ella y yo se ha establecido una conexión especial y no pienso, bajo ningún concepto, permitir que se rompa por muy mal que le caiga a estos o porque piense que tres somos multitud. Solo llevo unos días aquí y ya se cosas que es imposible saber. No sé si esto me alegra o me asusta, pero espero esta noche seguir adentrándome en los entresijos de la vida de mi nueva familia.


 

Ruta dos Fornos de Celavente - O Bolo (Ourense)

Nuestra ruta de hoy comienza en la parroquia de Celavente en el Concello de O Bolo (Ourense). Esta vez la ruta irá unida a una celebración gastronómica que festeja su décimo aniversario convertida en uno de los encuentros culinarios mas significativas de la comarca.

Pendientes del cielo, donde las nubes semejan algodón de azúcar sobre un mar azul , imploramos que no viertan sus aguas sobre los mas de 500 participantes. Dejamos atrás la zona de control de asistentes, en el llamado “barrio da carretera” para comenzar la ascensión hacia o Viduedo. El aire de la montaña inunda nuestros pulmones y abandonamos el punto de partida disfrutando de unas vistas sobrecogedoras. Verdes , marrones y morados pintan las lomas escarpadas con mano firme y precisión de artista. Estamos en el Ourense oriental, ese lugar desconocido lleno de magia y belleza que mana a raudales de sus montes, ríos y valles. Y Celavente no se queda atrás. Rodeado de hermosas “carballeiras”, “soutos” y ,como no, fuentes y hornos mostrará lo mejor de si mismo a los congregados. Guiados por las carteles de la ruta y sin cesar de ascender llegamos a “o forno do Viduedo”. Primer punto de avituallamiento para degustar chorizo asado con pan acompañado de vinos godello y mencía de la denominación de origen Valdeorras.

Con el buen gusto de un pan recién horneado y un chorizo jugoso que se funde en la boca emprendemos la marcha. El camino, bordeado de muros de piedra, ahora desciende. Primero suavemente para, poco a poco, incrementar su pendiente. La ladera , donde los castaños se agarran a la tierra extendiendo sus gruesas raíces, haciendo suyos cada rincón de las entrañas del subsuelo, cae vertiginosamente e imaginamos esos frutos rodando en un viaje sin fin, intentando con sus pinchos sujetarse a la superficie. Pero ahora son las “candeas, las flores del castaño, las que se agitan en las ramas. Algunas han sobrevivido a las intensas heladas que azotaron estas tierras en días pasados.

Estamos de camino al barrio de “Os Hortos” . El horno está apagado , pero una riquísima empanada sacia el apetito, al menos momentáneo, de los caminantes . Estos hornos comunitarios y fuentes se empezaron a construir, los nuevos, y restaurar, los ya existentes, en los años 50 del siglo pasado. Con el paso del tiempo algunos cayeron en desuso y otros ,por un exceso de trabajo, se deterioraron. Así en el 2004 una asociación local inicia la puesta en valor de todo el conjunto etnográfico de hornos y fuentes, creando además una ruta ,“Ruta do pan e da auga”.

Antes de continuar nos adentramos en este barrio de Os Hortos. Entre casas habitadas y otras en ruinas parece detenerse le tiempo. Las hiedras engullen las piedras de las antiguas edificaciones donde familias enteras sobrevivían a los duros inviernos de estas tierras hostiles, y cuyos centros sociales eran estos hornos que hoy visitamos.

Seguimos adelante, el camino nos lleva a una preciosa fuente con lavadero o abrevadero. Porque once son con las que cuenta Celavente para uso domestico o riego. Mana el oro liquido a pesar de la sequía , ¡qué no fluirá en la época de lluvia!. Todos estos senderos rezumarían agua a cada paso, arrastrando los nutrientes campo a través, saciando la sed de las praderías donde el ganado se alimenta con tiernos tallos de hierba fresca.

Los robles asoman sus verdes hojas adelantadas al excesivo calor primaveral y allí donde su posición al frio no estaba salvaguardada un muñón cuelga tristemente ennegrecido de las ramas . Quemados, pero no por el fuego sino por las bajas temperaturas, sus brotes mueren lánguidos entre un manto de hojas secas sobrevivientes al invierno. Y esa tristeza que inunda el corazón y se agarra al alma comienza a diluirse cuando el olor a lacón enrarece el fresco aroma primaveral. Llegamos a el“Forno de Outeiro”. Este lacón, acompañado con oreja cocida que podrás aderezar con aceite y pimentón al gusto, se funde sobre el pan de hogaza que ha sido horneado en este mismo horno. Aun podemos ver el fuego encendido y la artesa llena de hogazas a la espera de ser cortadas. Hipnotizados por el crepitante ruido de la madera quemada degustamos las viandas. Un poco de vino o agua, al gusto y prestos para la siguiente parada. Nos dirigimos hacia la “Adega da Capilla”, un secadero de castañas al pie de unos “soutos” tan inclinados , que parece imposible poder recoger algo sin tener que atarse con cuerdas. Pero estos castaños crecen sin preocupación en la ladera agreste y ni una mala hierba entorpece su despertar año tras año convirtiéndolos en ejemplares centenarios. Degustamos la crema de castañas sentados a la vera de la carretera perdiendo nuestra vista en la profundidad. Ahora toca ascender por esos caminos que transitan las fincas y que día tras día transitan los propietarios para mantener la riqueza agrícola. Es una tarea ardua y no siempre la recompensa es la esperada. Mientras subimos por este camino festivo con las manos vacías y el estomago casi lleno nos ponemos en la piel de los agricultores que ascienden estas mismas sendas cargados con sus aperos o cosechas sin que un resuello suene en el aire.

Llegamos al “Forno do Fondo” donde un jamón asado nos espera. El horno está encendido y a su calor una olla guarda la exquisita salsa con que regar el manjar. Tampoco falta el pan en el que apoyar la carne. Las vistas sobre San Martiño distraen nuestras miradas, un pueblo sin apenas habitantes emerge entre la bóveda verde de un bosque sin fin.

La ascensión continua hacia el pueblo, vamos camino de los postres en el “Forno do Campo” con su tarta de roxóns y licor café. Ahora el sol aprieta escapándose entre un amasijo de oscuras nubes y con los ojos entornados seguimos observando San Martiño ,y al fondo el cauce del río Xares proveniente de Santa Eulalia. Las montañas se abrazan entre si hasta donde nos alcanza la vista.

Apuramos nuestro licor café porque la ascensión no se detiene. Atravesamos sus calles, dejamos atrás el alojamiento de turismo rural y llegamos a el “Forno do Cima” . Es el último a visitar , salimos con un trozo de roscón y un aguardiente de hierbas deseosos que este último acelere nuestra digestión. La música de la Charanga Compostela suena, así como el Ouruxobruxo de Abertal que nos acompaño durante el recorrido. Y para quien todo esto aun no es suficiente podrá disfrutar de la discoteca móvil hasta que el cuerpo aguante.

Y aquí termina nuestra ruta de hoy con las piernas cansadas pero con el estómago lleno.

1 comentario

  • Baresy más Lugares
    Baresy más Lugares Domingo, 21 Maio 2017 04:15 Enlace al Comentario

    Estupenda ruta! Y un placer la compañía en el camino. El aberte conocido Sr. de Rodríguez y compañía... Espero coincidir para el año que viene. Saludos!