Trilhos e Camiños

Ecopista Valença do Minho-Monçao: segundo tramo desde Friestas a Monçao

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera
¡Que poca vergüenza llamarle a ese lodazal jardín! No quería que fuéramos a su casa para que no descubriéramos las condiciones en las que están los perros. Ella se bajo del coche para abrir el maletero. El sitio no era muy cómodo pero era el único sitio donde meter a Terror. Lo tomo por el collar y sin esfuerzo alguno salto dentro.

Ecopista Valença do Minho-Monçao. Primer tramo hasta Friestras

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera.
Aquellas palabras me llenaron de alegría pero ésta quedó ensombrecida por la incertidumbre de como irnos de allí sin salir mal parados y sin abandonar a Terror a una muerte segura.
─No te preocupes por lo de Viernes, he visto estos días algo en la redes sobre un perro como él que busca adoptante─ le dijo ella.

Ruta al mejor banco del mundo en Cedeira, Redondela

Historia de un viernes, pero no un Viernes cualquiera

Nos alejábamos poco a poco de aquel lugar infernal. Después de unos metros calle abajo y sin luces detuvo el coche. La mano le temblaba en la palanca de cambios y la respiración agitada rompía el silencio en el interior.

─Bueno, lo malo ya ha pasado. Podemos irnos a casa aunque me he quedado preocupada por Terror ¿qué crees que le ocurrirá?

PRG-1 Circular Serra do Galleiro desde Vincios (Gondomar)

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera
Ambos dejamos de respirar, parecía no rendirse en la búsqueda. Escondidos y amparados tras una de las ruedas, la luz de la linterna se movía sin cesar en el horizonte. El hombre silbó, un galopar resonó sobre las pequeñas piedras del camino a la casa.

Castro laboreiro (Melgaço) - Olelas (Entrimo)

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera

Nos asomamos por la reja de la entrada y a los dos se nos paró el corazón. Detrás de aquellos barrotes un campo enlodado albergaba varias casetas de perros. Atados con cadenas ladraban ruidosamente mientras un hombre con botas de goma y pantalón de trabajo repartía con un cubo un líquido negruzco con pedazos de pan. Todos se tiraban desesperados a sus cuencos mugrientos mientras él propinaba patadas a diestro y siniestro. El aullido de uno de los perros nos hizo retroceder y pegar la espalda contra el muro de cierre.

Trilho do Montedor en Carreço (Viana do Castelo)

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera

Nunca se había visto una escolta semejante por estos parajes. Los tres seguimos juntos. Arrimados cuan Guardia Pretoriana. Hasta ella debe estar extrañada. Balú camina con el pecho henchido. Para una vez que se digna se pavonea como si fuese él el mas importante. Me da igual, yo también voy a su lado. Al que le cuesta seguir el ritmo es al blanquito.

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