Trilhos e Camiños

Rutas por el Parque Nacional de las Islas Cíes (Vigo) Parte II

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera

─Estaba convencido de que Ella podría ayudarlo, como hizo con vosotros.

Estábamos impactados, nos buscaba a nosotros, bueno mejor dicho, la buscaba a Ella. Va a resultar que todos los chuchos de la comarca quieren vivir en nuestra casa. ¡Estamos apañados!, ya me estoy arrepintiendo de ayudar a Byto.

─¿Y tú que le dijiste? ¿Sabías donde vivíamos?─le pregunto a Cara Príncipe
─Pues claro, todo el mundo sabe donde vivís. ¿Pensáis que por aquí ocurre algo sin que la noticia corra como la espuma en todas direcciones?

A cada palabra que salia de su boca mas se abrían las nuestras. Yo soy novato pero estos dos no hacen mas que cuchichear sobre ésto con cara de incredulidad.

─Quería que Ella lo ayudara a buscarse otra familia si no podía quedarse con vosotros.
─¿Con nosotros?─ gritamos al unísono.
─Ésto es el no va más─ grita Balú─ ¿Veis lo que pasa cuando se recogen callejeros como vosotros? ¡Ahora todos los perros a 100 km a la redonda quieren venirse a mi casa.
─Nuestra casa─protesta Lolo─ No te olvides que yo también vivo ahí.
─¿A ti también te habían hablado de este lugar? Nunca me has contado que pasó exactamente contigo y como llegaste aquí. Me temo que todo esto es un complot para deshaceros de mi. Me tenéis envidia, siempre me mirandome a hurtadillas cuando paso a vuestro lado.
─No seas paranoico. A ti no te recogieron de ningún sitio, solo eras parte de una camada no deseada. Acabaste aquí como lo pudo haber hecho cualquiera de tus hermanos. Así que no te montes películas. Yo aparecí por casualidad y fue lo mejor que me ha pasado en la vida. Lo que ha desencadenado todo esto es la llegada de Viernes y su aventura en la autopista. Pero no es suficiente razón para pensar que queremos deshacernos de ti, ni para que todos se quieran trasladar a nuestra casa.

Es la primera vez que escucho al blanquito rebatiendo al Don Sabiondo. Pero no me ha gustado nada que piense que yo soy el culpable.

─¿Y que culpa tengo yo de haber corrido por esa autopista y que Ella parase? ¿Claro que fue una suerte pero nada estaba premeditado. Fue el azar!


Rutas por el Parque Nacional de las Islas Cíes (Vigo) Parte II
Después de reponer fuerzas y maldecir la mala suerte de un día de niebla que nos priva de todas esas deseadas panorámicas, volvemos a ponernos las mochilas para realizar la segunda ruta de la jornada. Caminamos , según Herodoto, sobre una de las islas Casitérides o islas del estaño. Pero la ausencia de este material en el interior de la isla hace pensar que si alguna vez las Cíes pertenecieron a esta ruta del estaño fue solo como lugar de comercio.
Como ya os habíamos comentado, para no estar yendo y viendo hasta el punto de inicio en cada ruta, hemos agrupado los itinerarios de 2 en 2. Por un lado la ruta del Faro de Cies y Faro da Porta (Parte I) y por otro la Ruta del Alto do Principe y Faro do Peito (Parte II).

Ruta del Alto del Príncipe y Faro do Peito
Partimos del puesto de información y caminamos hacia el norte. Florecillas blancas tapizan los bordes del camino y esbeltas trepan rodeando los troncos de los pinos. Estos poco a poco pierden protagonismo para dejar paso a los eucaliptos.

El nombre de estas islas proviene de la palabra Siccae. Eran un lugar seco y árido hasta hace apenas 60 años. Donde predominaba el matorral y los pequeños bosques de laureles, saúcos , endrinos o sauces, ligados a espacios húmedos o pequeños regatos, ahora crecen eucaliptos de gran tamaño, gigantes de blancos cuerpos , largas y hambrientas raíces que se han bebido el agua dulce del subsuelo. Una repoblación que comenzó para aprovechamiento maderero y terminó engullendo a la islas por su escaso rendimiento económico. La flora autóctona desplazada, cuando no aniquilada, y un suelo polvoriento y oscuro que engulle nuestras botas a cada paso que avanzamos por los caminos isleños. Fino y traicionero entra en cada poro de la piel invadiéndonos desde fuera hacia adentro.

El camino, ahora es mas ancho y cubierto de hojas resecas que crujen bajo nuestros pies, nos lleva hacia un pequeño bosque de robles, toda una sorpresa. Sus delgados troncos oscuros y sus hojas dentadas pintan de color esperanza la ladera. Verde oscuro para las hojas mas antiguas y verde claro para los nuevos brotes, abrazándose suavemente mecidos por el cálido viento. Poco dura nuestra dicha, y como un espejismo en las arenas del desierto, las hojas se tornan de nuevo alargadas y puntiagudas.

Hermosos ejemplares de pino asoman entre los blancos troncos. Con su ropa hecha jirones los aromáticos árboles se inclinan en sentido contrario al acantilado. Hemos alcanzado una zona alta y la línea de viento es totalmente visible en los devastados árboles que luchan por mantenerse unidos a la tierra. Estamos en la vaguada de Chancelos. El escarpado acantilado, donde el Atlántico golpea y sopla embravecido, cae inexorable hacia las frías aguas del océano. Aquí , en lo alto, una pequeña construcción de piedra ,utilizada en otros tiempo como quemadero de residuos de las islas, se mantiene erecta al borde del precipicio.

Continuamos la senda hacia los pies de Monteguado cuyo alto no podremos visitar por ser una zona de reserva, pero si podremos desviarnos a la izquierda hacia el observatorio de aves. El lugar perfecto para contemplar y escuchar gaviotas patiamarillas y cormoranes. Los sonidos roncos y guturales de estos últimos contrastan con las “risotadas” de las primeras. Un revuelo ensordecedor de la naturaleza en ebullición continua. Cortejo y cría, cada graznido indica un momento en el ciclo vital de estas aves.

Debemos retroceder y pasando por las ruinas de un antiguo asentamiento insular volvemos a la senda para encaminarnos hacia el Faro do Peito. Este pequeño edificio se recorta sobre la silueta de la Costa de la Vela, que apenas a 2,5 Km, se levanta del mar vigilando la entrada a la ría de Vigo. Algo más al norte la Illa de Ons y Onza protegiendo la entrada a la ría de Pontevedra. El camino de piedra que parte del faro nos lleva a una furna, cueva marina formada por el batir del agua contra la roca granítica que se rompe de forma vertical, dando lugar a estas hermosas cavidades. Existen 22 catalogadas en Cíes y 33 entre Ons y Onza. No son visitables ya que están dentro de las zonas de reserva. Nombres como a furna da Porta, la cova dos Pasos, o buraco do Trapo, hacen soñar con otras tantas leyendas que probablemente existan asociadas a estos lugares.

Atrás dejamos el faro para retroceder a través de la senda litoral hasta la bifurcación que asciende ladera arriba hacia el Alto do Príncipe. Unas espectaculares vistas de Punta Muxieiro y de la costa de Baiona que podréis disfrutar en los días claros y despejados. Hoy , todavía, la niebla se desliza sobre las aguas turquesas del archipiélago. Por momentos la punta de los mástiles de los barcos a vela asoman como agujas clavadas en la blanquecina seda de los ropajes de Poseidón.

El camino a la derecha que nos lleva hacia nuestro próxima visita se empina poco a poco. Los árboles pierden protagonismo para dejar paso al matorral. Los fuertes vientos atlánticos cargados de salitre poco favorecen el crecimiento de la flora , tanto en variedad como en envergadura. A punto de llegar a nuestro destino descendemos unos metros hasta una hondonada que dejamos atrás para recorrer los últimos cien metros de espectaculares rocas labradas por el agua y el viento. Y allí ,en lo Alto del Príncipe, la Silla de la Reina , una formación rocosa que mas que silla semeja un trono, el trono de piedra en el Norte. El Faro de Cíes, al frente, con sus 175 metros sobre el nivel del mar, luce imponente al final de la serpenteante senda . Y en una sola mirada las dos vertientes contrapuestas, la de playas de fina arena y la de escarpados acantilados, el yin y el yang de este archipiélago de los Dioses. El viento azota el cabello y los cristales de sal cortan el rostro de la reina mientras observa sus dominios. Éste es uno de esos lugares donde el tiempo transcurre lentamente, de donde que jamás quisieras irte, donde los pensamientos se pierden en el horizonte acuoso del mar y la niebla.

Pero un terrible graznido a nuestra espalda nos despierta del letargo, abajo ,entre las rocas bañadas por el mar, los cormoranes reclaman su espacio. Descendemos lentamente, obligados por el tiempo que nunca es eterno y deshacemos el camino hasta la bifurcación por la que ascendimos.

En nuestra vuelta a la caseta de información nos queda la visita al complejo dunar de Figueiras-Muxieiro. Con dunas móviles en el frente y algunas estabilizadas en la parte posterior es uno de los complejos mas importantes de la isla por su extensión y variedad de flora, desde el tomillo marino, la camarina a la herba de namorar. La playa de Figueiras, denominada también playa de los Alemanes es un arenal nudista con espléndidas vistas a la costa da Vela. Este magnífico lugar resulta idóneo para darnos el más que merecido baño del día, eso si los intrépidos caminantes consiguen sumergir sus cuerpos en estas cristalinas aguas.

Una vez concluimos nuestro pequeño affaire con la playa ascendemos hacia el camino principal que nos llevara al comienzo de la ruta. De aquí partiremos hasta el muelle donde tomaremos el barco que nos llevará de nuevo al puerto de Vigo, inicio de nuestra aventura de hoy.

DIFICULTAD: FÁCIL
CIRCULAR: SI
TIEMPO ESTIMADO: 2 horas
DISTANCIA: 5 km
RUTA MARCADA: SI
ORGANIZA:CONCELLO DE VIGO “CAMIÑO A CAMIÑO”
WIKILOC: https://es.wikiloc.com/rutas─senderismo/faro─do─peito─y─alto─do─principe─islas─cies─25086356

Rutas por el Parque Nacional de las Islas Cíes (Vigo). Parte I

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera

─Oye tú, Cara Príncipe, tenemos unas preguntas que hacerte─ le dice Balú.
─¿Y por qué voy a contestaros?. Se quienes sois, todos los callejeros hablan de vosotros.
─¿Que tienen que decir de nosotros esa chusma?.
─Nosotros no somos chusma─ replicamos Lolo y yo al unisono.

Ruta de Castro dos Bois. Cambela-O Bolo (Ourense)

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera

─Pero ¿no te gustaría que todos hablaran de ti como el gran perro que descubrió el paradero de Toby?. Su hermano te describe como aquel que viaja por el mundo─ le digo a Balú.

Un destello en uno de sus ojos le delata. Un toque de vanidad que no me pasa desapercibido y de lo que el marroncito rezuma por cada pelo.

Ruta do Cancelar, Reserva de la Biosfera. Allaríz (Ourense)

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera

─Si, a mi me rescató en la autopista. Podía haber muerto allí atropellado, sin embargo paró y me llevó con ella.
─Quizás si yo me hubiese ido con mi hermano habría encontrarlo a alguien que me rescatara, pero nunca lo sabré por cobarde.
─O no, así que no te atormentes. Y volviendo a lo de tu hermano, Toby creo que le llamaste ¿no sabes absolutamente nada?

Illa de Ons. Ruta sur y ruta del faro. Parque Nacional das Illas Atlánticas

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera 

Creo que a partir de ahora nuestra relación mejorará y dejará de verme como un intruso, pasando, quizás, a ser su aliado. Nos alejamos del río camino de la ecopista. El blanquito tenía razón, empieza a oler fatal. Un gran seto cierra la finca desde donde salen los mugidos de las vacas. Aguanto la respiración y salgo a la carrera. Desde una casa al lado izquierdo varios perros nos ladran.

Ruta da «Pedra do Lobo» en Covelo (Pontevedra)

Mientras bebo veo mi cara reflejada en el agua. ¡Pero si soy un bombón! Anda, ¿qué es eso que se mueve ahí abajo? Dicen que en este rio viven unos peces prehistóricos y que tienen una ventosa por boca. ¿Os imagináis nadar por estas aguas y que una cosa de esa se enrede en vuestras patas? Creo que cruzaría a la otra orilla a velocidad de crucero.

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