Kong, la Isla Calavera

El pasado viernes llegaba a nuestras pantallas la última vuelta de tuerca al mito de King Kong, el espectacular y archiconocido simio gigante, icono cinematográfico desde que se subiera a lo alto del Empire State por primera vez en 1933.

Desde entonces, hemos tenido ya tres versiones de la historia principal, más unas cuantas secuelas y experimentos varios, tipo Kong contra Godzilla y similares. (Volveré a esto más tarde.)kong03

En esta ocasión, no veremos una vez más la historia conocida por todos, que gira en torno a la idea de revisión del cuento de La Bella y La Bestia, sino que tendremos un “nuevo” argumento que se aleja de las versiones que ya hemos visto. También cambia la representación del simio protagonista, convirtiéndose en el Kong más gigantesco que hayamos visto hasta la fecha, con un aspecto más antropomorfo, más cercano al original del film de Cooper y Schoedsack, que a la visión más realista de Peter Jackson en la versión de 2005.

Aunque el nombre de su director, Jordan Vogt-Roberts no nos diga nada, la película cuenta con un reparto que quita el hipo, plagado de algunos de los mejores actores de la actualidad y otros cultivados y reconocidos desde hace ya mucho. Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John C. Reilly o John Goodman son algunos de lo que por ahí se dejan ver, lo que hace presuponer un gran trabajo actoral.

La pena es que todo esto se pierde en un maremágnum de efectos especiales, un uso abusivo del slow-motion (cámara lenta) y, lo que es peor, un guion paupérrimo que provoca vergüenza ajena en más de una ocasión. Los humanos son meras comparsas que solo sirven para demostrar, una vez más, algo común en todos los filmes de Kong: los elevados niveles que pueden llegar a alcanzar la estupidez y la crueldad humanas.

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A medida que avanza, la cinta se convierte, gracias a su vertiginoso montaje, en un gigantesco video musical en el que, si bien es difícil aburrirse, no hallaremos absolutamente nada que nos haga disfrutar del film más allá de sus apabullantes efectos visuales.

Por último, si os esperáis hasta que acaben los títulos de crédito, nos encontraremos con una escena que nos revelará algo que hace tiempo que era un secreto a voces: Kong, La Isla Calavera, es un paso más en ese universo cinematográfico de monstruos que Legendary Pictures y Warner Bros. iniciaron con Godzilla en 2014 y que, más pronto que tarde, desembocará en una versión americana de Kong contra Godzilla.