Ruta As Lagoas de Trevinca-A Veiga (Ourense)

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera

─Tienes tú de transcendental lo que yo cuerpo de concurso de belleza.

Tumbado en mi mullida cama no puedo parar de pensar en todo esto, y aunque me hago el interesante con esos dos paletos, se que algo pasa. Lo que, no lo sé a ciencia cierta, pero algo nos une . Mucha más razón para no irme jamas de esta casa.

─Oye Blanquito ¿Cuanto tiempo llevas aquí?. Se que te encontró moribundo y que ahora se te ve muy lozano ¿Fue hace mucho?
─Pues no sabría decirte, el tiempo a mi edad es relativo. Solo me ocupo del día a día y de estar a su lado siempre. Siempre,porque no quiero perderla de vista ni un momento mientras este con nosotros. Cuando se va a trabajar no me queda mas remedio que esperar angustiado que regrese pronto. Ella lo es todo para mi. Por lo que si me preguntas cuanto, yo te diría que “toda una vida a su lado”.
─Entonces te pasa como a mí. Estas unido a ella de una forma especial. La tuya es dependiente emocionalmente y la mía es psiquicamente.
─Eso es hilar muy fino rubito. Mi amor es incondicional, lo tuyo es una dudosa unión. Pero te aviso, ten cuidado con lo que haces, porque a la menor prueba de que le hagas algún daño, de cualquier tipo, eres perro muerto.

Lolo aprieta los dientes mientras achina los ojos mirándome. No cabe la menor duda que va muy en serio y que si llega el momento no dudará en darme matarile.

─Sabes perfectamente que yo nunca le haría daño. Me ha salvado la vida. Puede haber acabado espachurrado en esa autopista y ella no dudo en parar para recogerme. Mi vida estará unida a ella para siempre
─Pues no se yo como será eso porque ya sabes que te está buscando otra casa. Vete cortando ese hilito que te une. No vas a comer el turrón aquí.

Esas palabras duelen y lo que mas duele es que lo dice en serio. No me quiere aquí. Eso es la realidad, nadie me quiere aquí.


 

Ruta As Lagoas de Trevinca-A Veiga (Ourense)
La ruta comienza en la parroquia de A Ponte en el Concello de A Veiga. Desde el mismo pueblo de A Veiga deberemos coger la OU-177 que nos dejará, siguiendo las indicaciones, en la entrada de la localidad. Atravesamos A Ponte sorprendidos por la cantidad de agua que corre calle abajo. Nos explican los lugareños que es agua para riego procedente de una de las fuentes del pueblo. Con inclinación hacia el centro la propia calle sirve de cañería dirigiendo el riego hacia las fincas aledañas. El excedente se vierte en el río Xares , que un poco más abajo, atraviesa el pueblo ,sonoro pero tranquilo, en un lecho pedregoso y con sus orillas invadidas por la frondosa vegetación.

Sorpresivamente grande , donde las casas restauradas compiten por igual con el número de ellas en ruina. Pero lo que mas llama la atención son los enormes hornos de barro que sobresalen de las fachadas de las viviendas. Dejamos atrás el centro de interpretación y su fuente de agua fría y cristalina para tomar la salida de Ponte paralelos al rio. Aparece el primer desvío, podemos elegir visitar primero Ocelo o por el contrario dirigirnos hacia A Serpe. Elegimos esta ultima opción .A nuestra derecha la Casa dos Vaqueiros donde destacan sus grabados que se creen de origen preromano.

La PR-G 200 nos indica desviarnos a la derecha, pero nuestro guía de hoy es montañero, a los que los caminos marcados no les gustan demasiado. La montaña es descubrir nuevas sensaciones, dejarse llevar para imbuirse en su atmósfera. Así que nosotros continuamos de frente donde el camino de tierra se ha convertido en una senda empedrada , aquí, todavía se escuchan los chirridos de los carros de antaño.

Vamos tomando altura, al fondo el valle de verdes praderas delimitadas por cierres de piedra contrastan con los tonos ocre de las montañas. Los caminos dibujan lineas rectilíneas cortando la orografía en caprichosas parcelas. Y justo ahí las antiguas minas de wolframio de Vilanova. Este metal, muy escaso en el resto de Europa, resiste altas temperaturas (mas de 3400 º), no se corroe y es duro como el diamante. Funcionó desde 1918 a 1952 codiciada ,sobre todo durante al II guerra Mundial por los alemanes , para material armamentístico. Ahora agoniza en el olvido expuesta a las inclemencias y a la corrosión, dejando en el recuerdo los envenenamientos por arsénico producidos durante la extracción. Quizás esos susurros del viento sean los últimos gemidos de los mineros moribundos que dieron sus vidas por un puñado de monedas.

A nuestra espalda las vistas de Ponte, Lamalonga, Penouta, Alto de Covelo, nos hace tomar conciencia de la altitud a la que estamos. Una sola mirada y los Concellos de Viana, A Veiga, Manzaneda y O Bolo se fijan en nuestra retina. De frente la ascensión continua. Dejamos atrás el magnifico y equipado refugio de cazadores, para detenernos a observar el maravilloso vuelo de varios ejemplares de águila real. Trazando círculos sobre el imponente abismo que se abre a nuestros pies su envergadura embelesa al senderista que osa mirar hacia el cielo. Sus siluetas se recortan entre las blancas nubes ajenas a nuestra presencia. Un corte en la ladera cayendo hacia el profundo valle corta la respiración. Si buscamos la definición de belleza en estado puro ésta será TREVINCA.

Mientras respiramos la suave brisa de la montaña y el tímido sol lanza sus cruentos rayos sobre nuestros cuerpos el camino va perdiendo poco a poco su desnivel. Cientos de mariposas revolotean a nuestro alrededor. De color negro, blanco o marrón se cruzan por doquier empujándonos a través de la senda llana y amplia. El aleteo de sus alas remueve el cálido aire, y como si nuestras botas se alejaran del suelo avanzamos, casi levitando, hacia nuestra primera parada, la Lagoa da Serpe. Allá en el fondo sus aguas oscuras viven enmarcadas entre rocas y pinceladas verdes de diferentes tonalidades . Su peculiar forma semejante a la cabeza de una reptil y sus aguas estancadas de origen glaciar han hecho que se rodee de numerosas leyendas. Una gran serpiente , se dice, vive en su interior y cada noche de San Juan abandona la laguna convertida de nuevo en una bella princesa a la espera de que un apuesto y valeroso joven rompa el maleficio. No es solo agua, es un conjunto casi escultórico de hermosas montañas encadenadas en la cima del mundo. Te sientas a observar el vuelo de los pájaros y en cada bocanada de aire el corazón goza henchido de felicidad. La montaña te transforma y el cansancio acumulado tras la imponente subida acaba convertido en pura energía vital. Nada seria capaz de enturbiar esa sensación. Si bajas los ojos a la laguna y los elevas hacia el cielo ,recorriendo entre tanto el verde perfil de las cumbres, la anatomía da Serpe se quedará para siempre en ti. Nuestro deseo es quedarnos pero no es posible, debemos reanudar la marcha. Desde aquí la senda esta marcada en el descenso a la Lagoa de Ocelo, pero haciendo caso omiso a las indicaciones continuamos campo a través , para más adelante comenzar a descender. El sendero es apenas una estrecha linea en un suelo de tojo y flores silvestres. Bellezas de alta montaña donde los arboles no dan cobijo ni sombra. No los busquéis , la altitud hace tiempo que los ha hecho desaparecer. De enfrente, el camino que lleva a Porto surca como una herida el valle. En la lejanía los pastos para el ganado ganan terreno al yermo suelo. Un enorme rebaño de vacas pasta a sus anchas en su colonizado territorio. Somos intrusos en sus dominios, por lo que no somos bien recibidos. Y obedeciendo a la hembra dominante de la manada, huimos ladera abajo lejos de la senda deseada. Comenzamos el descenso, no es fácil la tarea pero la visión de Ocelo al fondo nos anima en nuestro empeño.

A diferencia de la otra laguna , Ocelo, tiene forma redondeada. Al perder altitud la superficie arbolada aumenta y ,ahí, aprovechando el cobijo de la sombra que éstos ofrecen, varios caballos pastan ajenos a la senda que recorre el lado contrario. Agua , pasto fresco y protección convierten este lugar en un pequeño oasis para los animales salvajes. A Ocelo se le escapa un poco de vida a través de un arroyo que, entre alisos, huye en busca de sedientos campos. Este pequeño rincón es el lugar idóneo para un refrigerio. Resgurdándonos del sol refrescamos los pies en un agua gélida pero reparadora , cientos de ranas croan mientras los pájaros nos ofrecen sus mejores trinos.
Atrás dejamos las lagunas que hace 10000 años se formaron al derretirse el hielo del glaciar que se deslizaba ladera abajo al erosionarse la roca mas débil.

Descendiendo ligeramente, en un desvio a la izquierda, todavía podemos visitar la Lagoa de Carrizais y la de Laceira. Pero esa ruta la realizaremos en otra ocasión, porque ahora caminamos hasta quedar paralelos al cierre del coto de caza. Si seguimos de frente nuestro destino será Xares. Pero si atravesamos la verja y nos adentramos en la zona vallada nuestro destino será Ponte. Como queremos una ruta circular procedemos a tomar la segunda opción. Las vistas, otra vez impresionantes, nos dejan distinguir a lo lejos la senda por la que ascendimos a A Serpe y el Monte Maluro al fondo. Las mariposas a nuestro alrededor continúan su sensual vuelo guiándonos paso a paso. Ante nuestros ojos, como sacado de un exuberante jardín ,el camino se transforma. Solo son unos metros pero un denso bosquecillo de robles , y matas de margaritas hacen casi irreal el paisaje. Como en un breve espejismo desaparecen para transformar de nuevo el camino. Una senda de piedras, tierra y retama nos deja a las puertas de Ponte. Y como su propio nombre describe, una vez mas, atravesamos un antiguo puente donde cientos y cientos de pies gastaron sus piedras camino de la aldea.

Un alto en el lavadero, al amparo de su sombra, y en la fuente, para reponer de agua fría nuestras cantimploras, antes de regresar sobre nuestros pasos camino de la iglesia donde comenzamos la ruta. Y así termina nuestra aventura en Peña Trevica.

Ficha técnica

Dificultad: Moderada
Circular:
Tiempo estimado: 7 horas
Distancia: 15 kilómetros
Ruta marcada:
Fotos: José Rodríguez Pérez
Enlace Wikiloc: https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=18630602