I Forum Transfronterizo

Ecopista Valença do Minho-Monçao: segundo tramo desde Friestas a Monçao

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera
¡Que poca vergüenza llamarle a ese lodazal jardín! No quería que fuéramos a su casa para que no descubriéramos las condiciones en las que están los perros. Ella se bajo del coche para abrir el maletero. El sitio no era muy cómodo pero era el único sitio donde meter a Terror. Lo tomo por el collar y sin esfuerzo alguno salto dentro.

─Bueno, mañana te llamo para decirte algo sobre el perro que he visto en redes, y claro, del dinero que está dispuesta a darte mi amiga.
─De acuerdo, estaré esperando esa llamada. Dile que sea generosa que un perro tan bonito como este es difícil de encontrar.
─No te preocupes, te dará su justo valor.

Cerró el maletero con cuidado una vez que el perro se acomodo sobre la manta que había en el fondo. Yo no me había atrevido a salir del coche. Tenía miedo a ese hombre de ceño fruncido y mirada inquietante. Por fin el coche se puso en marcha y descendimos calle abajo. Pasamos delante de la casa que se alquilaba y salimos a la carretera general. En el primer lugar donde pudo parar el coche se detuvo. Abrió el maletero y dejo que el negrito saltara fuera. Estaba loco de alegría, daba saltos, alrededor de ella. Cuando por fin se tranquilizó un poco ella sacó un cuenco con agua . Terror bebía con los ojos fijos en su rescatadora, acaba de ganarse a un fiel amigo.

─¿Que voy a hacer contigo? Lo de mi amiga era mentira, tendré que buscarte una buena familia, pero mientras te quedarás con nosotros, esperemos que Balú no refunfuñe mucho. Ahora ya es de noche, pero mañana lo primero que haremos será darte un buen baño e ir al veterinario a que te vea y te dé ldo para los bichitos. Me he olvidado de preguntarle si tenias chip, pero ya me imagino que no. Venga, adentro otra vez que nos vamos a casa.

En ese momento sonó su teléfono. Su cara era un poema. Supe que era él que la llamaba

─Hola ¿que pasó?
─Me olvidé de decirte que el perro no tiene chip. Un día por otro se me ha pasado, pero no creas que es porque no cuido a mis perros, era cuestión de días.
─No te preocupes, así mi amiga ya lo pondrá a su nombre. Es menos complicado el papeleo. Lo que pasa es que a lo mejor ya no te podrá darte tanto dinero por ese gasto adicional.
─Bueno, que no sea tan tacaña que el perro es una joya. Ya me estoy arrepintiendo de deshacerme de él.
─Pero si no es capaz de detectar a los intrusos según tú. No seas avaricioso. Lo importante es la felicidad del perro ¿no?

Al otro lado del teléfono hubo un silencio. El energúmeno no sabía que responder. Lo habían pillado pero no iba a reconocer su error.

─Tienes razón. Terror debe ser feliz en su nuevo hogar.


Ecopista Valença do Minho-Monçao:
segundo tramo desde Friestas a Monçao

Nuestra ruta de hoy comienza en estación de tren de Friestas en Valença (Portugal). Accedemos desde la N-101 en el desvío del pueblo que indica el centro hípico, y siguiendo las señalizaciones llegamos a la estación. Al igual que las anteriores se encuentra cerrada y solo los aseos se mantienen en uso. Dejarla atrás nos sumerge poco a poco es un paseo entre laureles y alcornoques que no habíamos descubierto hasta ahora. Hojas de verde intenso protegiendo amarillas flores, cortezas de corcho de formas caprichosas retorciéndose al viento. Alejados de todo ruido externo solo el canto de los pájaros despierta la consciencia para recordarnos que no es posible detenerse para siempre. Se prendan nuestros ojos de ese vivo color aromatizado por la brisa del viento que mueve suavemente el follaje.

Una larga recta nos sitúa en el desvío hacia la zona de 'lazer da Foz do rio Manco' . Hay que descender varios metros para llegar, pero si tenéis tiempo merece la pena. Una bonita playa fluvial con vistas a la zona balnearia de Caldelas de Tui. Este balneario al otro lado del rio coloco su primera piedra 13 de Julio de 1889. Pero los datos de las bondades de sus aguas se remontan al año 1675, fecha en la que aparece el primer escrito que menciona su calidad. En el siglo XIX se comenzó a explotar el balneario de forma rudimentaria. Ya a finales de ese siglo, cuando estaba probada de sobra la rentabilidad de utilizar dichas aguas con fines terapéuticos, un santanderino, secretario de Alfonso XII, compra las tierras para la construcción del complejo. Fallece antes de la inauguración oficial del Gran Hotel, pero sus hijos continúan con el proyecto. Un lugar perfecto para los fríos días de invierno al contrario que el arenal donde podréis aliviar el calor de los días de verano.

Continuamos nuestro camino, rodeados de eucaliptos y acacias para atravesar el puente metálico

Esta espléndida obra metálica de ingeniería industrial fue una de los primeras construidas en Portugal para el uso ferroviario. Abajo las aguas del río Manco, escasas pero traviesas, corren en busca del Miño formando marismas únicas y exuberantes para la fauna y la flora. Asomados al abismo una maraña de maleza gana terreno a los arboles que luchan por auparse prestos en busca de los ansiados rayos de sol. Las vibraciones del tren todavía reverberan si apoyas tus manos en las simétricas lineas de puente.

Avanzamos hacia nuestro próximo punto de interés. A escasos metros las ruinas de lo que parece una capilla son la antesala de la nueva construcción que se realiza en la finca . Nada queda de la antigua quinta señorial perteneciente a la familia Pimenta Crasto,solo su monumental puerta, llamada Puerta de Crasto o puerta del perdón ha sobrevivido al paso del tiempo. Cuenta la leyenda que cualquier condenado que consiguiera llegar a la Puerta de la Quinta quedaría libre de su pena. Tocar las piedras que conformaban el portal era suficiente para perdonar su crimen. Muchos creen que esta es la explicación mas plausible para una construcción tan majestuosa. Un hermoso escudo en lo alto de la Puerta nos indica que está no fue una Quinta cualquiera.

Volvemos atrás para seguir nuestro camino y aquí mismo , a la altura de la puerta, un sendero desciende camino de la playa fluvial de Friestas, pero ésta es otra ruta que os contaré en otra ocasión.

Caminamos y a nuestra izquierda, en el Miño, está la Ínsua do Castro, una lengua de tierra con historias sobre contrabando, viejas artes de pesca y de la medieval travesía natural del rio conocida como “vau de carexi”. Este también fue el lugar escogido por el famoso aviador norteamericano Charles Lindbergh para un aterrizaje de emergencia en Noviembre de 1933. El y su mujer volaban en hidroavión de Santander a Lisboa cuando una tormenta les sorprendió. Sin visibilidad y apenas combustible descendieron divisando la Ínsua . Aquí tocaron la superficie del agua y contracorriente se internaron el el brazo del rio que rodea la isla. Desde la orilla los vecinos que contemplaban la escena remaron hasta el avión y consiguieron remolcarlo hasta un remanso y sujetarlo a la orilla con una cuerda. Fue un gran acontecimiento que atrajo a la prensa internacional, con recepciones oficiales tanto en Tui como en Valença y hasta la vista del cónsul americano en Vigo. Para recordar este acontecimiento en Friestas se erigió un monumento en su honor.

Continuamos nuestra marcha y , de repente, nos damos cuenta que abandonamos el municipio de Valença para entrar en el de Monçao. Un cambio en el color del suelo de granate a gris nos indica el lugar exacto de la transición. Como si el pintor perdiera los pigmentos de su paleta sus pinceladas se vuelven grises, tenues, tristes en un suelo que ha perdido su gracia. Pero la alegría nos la devuelve solo con que alcemos la vista. A la lejos la Torre de Lapela, denominada también la Torre de Belém ,es monumento nacional desde 1910. Se recorta en el horizonte, altiva, y a la vez modesta porgue ha perdido el resto de su castillo. El rey D. João V la mancilló despojándola de su entorno para construir la murallas de Monçao. Llora, sola, lagrimas dulces, derramadas a sus pies , vertidas a las aguas del río Minho donde se mira coqueta. Reflejos adornados de blancas nubes que cuando se entristece se vuelven negras sombras.

Si deseáis un paseo por los estrechas calles de Lapela podéis desviaros del camino y visitar el pueblo. Nosotros continuamos, pasamos la antigua estación y el antiguo edificio de la comandancia marítima para llegar a la desembocadura del río Gadanha. Una pequeña playa fluvial entre rocas y vegetación de ribera crean un lugar idílico para el baño, o simplemente para contemplar las “pesqueiras”que a pesar de los siglos se mantienen en pie soportando los envites de las corrientes y aumentos de caudal. Salvamos el paso del Gadanha por un pequeño puente metálico y continuando rumbo a Cortes. El camino ahora se abre entre campos y viñedos . Viñedos protegidos por rosales que detectan el mildiu , olivares de nueva plantación, un mundo agrícola al pie de las antiguas vías. Estamos en el apeadero de Cortes, restaurado para centro de interpretación era el principio de la ecopista en Monçao, y paso obligado hacia la Capilla de Nossa Senhora de Cabeça y su parque de meriendas.

A partir de aquí la pista, que actualmente llega hasta Monçao, convive con la carretera, separada por postes de madera, discurren paralelas entre si. Automóviles, peatones y ciclistas se entremezclan pero merece la pena continuar, porque una vez pasada la depuradora de aguas, nos encontramos en una zona alta con unas vistas espléndidas a Salvaterra y al Parque da Canuda . Estamos justo al lado de la nueva zona comercial de Rio Park. Por lo que solo os queda decidir si dar la vuelta y desandar el camino o daros un paseo por la zona comercial y tomaros el merecido refrigerio. Para los que os ha sabido a poco también podéis acercaros a disfrutar de la zona amurallada de Monçao o bien visitar Salvaterra cruzando el puente internacional. Y así, con mucho pesar, acaba nuestra ruta de hoy.

Ficha técnica

Dificultad: Fácil
Circular: No
Tiempo estimado: 3 horas
Distancia: 9,8 kilómetros (ida)
Ruta marcada:
Fotos: José Rodríguez Pérez
Enlace Wikiloc:  https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14778896