Agradecidos, emocionados y gracias por venir

El titular es de canción desfasada, lo sé, pero no se me ocurría nada mejor para definir este primer partido de temporada y las sensaciones que me transmite Mohamed. El agradecimiento viene porque al fin vemos un Celta que gusta. Tardará un poco más en jugar como quiere el «Turco», pero al menos no es ese sinvivir de toque aburrido que vimos la campaña pasada.

¿Y este año hay equipo eh? Se lo digo yo. El centro del campo es pura dinamita y aún nos falta por ver a buen nivel a Jensen y a Okay. Yo me siento como la Princesa Leia cuando descubrió que podía contactar con Obi-Wan. Si hace falta me pongo las ensaimadas en la cabeza para mandarle un mensaje de agradecimiento al «Turco», pero creo que él mismo percibe esa sensación de felicidad que ha transmitido a la afición.

Y de ahí, de esa alegría regalada a los seguidores, también tiene culpa la emoción de saber que al fin tenemos un entrenador con dos dedos de frente y sin pelos en la lengua. Al menos gracias a ello conocemos que es consciente de los pequeños grandes detalles que generan problemas en nuestro equipo. Desde el momento en que llegó empezó a repartir a diestro y siniestro, que si nos meten goles con una facilidad pasmosa, que si menos protestas y más correr, que si el fútbol es un trabajo colectivo. Suena a tópico de palabrería barata, pero lo genial es que Mohamed sufre como un aficionado más con estos problemas.

De hecho, al finalizar el partido de ayer no dudó en atizar a Emre Mor y a Sisto. Al primero por ser un protestón, y al segundo porque sigue sin acertar en las decisiones que toma, ¿cuántas ocasiones se pierden por un regate inútil de Pione?, ¿cuántas contras nos generan porque Emre no se levanta como una exhalación cuando pierde un balón?

Esta parte, la menos bonita, es el gracias por venir. Si ambos continúan en esta línea no me extrañaría que el Celta buscase recuperar la inversión con uno de ellos, o con ambos. Pero si alguien puede conseguir que se conviertan en estandartes del Celta es el «Turco».

Ahondando en el partido, las sensaciones fueron buenas como primer encuentro serio de la temporada. Se vio un Celta de piernas cansadas pero con ganas de ser directo y de plasmar pronto sobre el verde todas las enseñanzas del entrenador. Por fin vuelve esa sensación que sobrevolaba Balaídos de que pronto va a ocurrir algo. Un runrún parecido al que suena cuando Aspas, el mejor jugador de la historia del Celta, toca la pelota.

Pero quedémonos con lo bueno, Beltrán apunta a jugadorazo, Boufal acabará por quitarle el puesto a Pione, Junior Alonso genera contundencia, y Maxi y Aspas siguen siendo verdaderas maravillas. De Lobotka no hablo, solo lo disfruto.

Quedan muchos partidos pero parece que el equipo ha recobrado la ilusión y creo que nos espera un año lleno de alegrías, pero por si acaso no me mojo y les pido que no subrayen esta frase. No vaya a ser que de agradecido y emocionado, pase a entristecido y apedreado. Y, como siempre, gracias por venir.