Una simple cajita

Seguramente en estos días alguien le está cambiando el pañal al creador o creadora del invento más maravilloso de nuestro siglo. Es tan sencillo como una cajita en la que se agolparan unos cuantos circuitos y sensores que seguramente ya alguien está fabricando. También es seguro que esos sensores y circuitos integrados o microchips están en los almacenes de algún exportador chino, o en Silicon Valley.

Al igual que los libros, están ocupados con las mismas palabras, letras, acentos y puntuaciones, pero ¿que diferencia realmente a un libro corriente y normal de un best-seller?, algo muy sencillo: el orden y colocación de las palabras, los puntos y comas. Ese orden es el que determina si algo es bueno o extraordinario. Pero volvamos a nuestra cajita.

¿Qué hará esa cajita?, ¿qué la diferenciara de todas las cajitas del mundo que ya conocemos?, simplemente conectará el cerebro humano y neuronal con el cerebro electrónico. Sencillo ¿verdad?.

Efectivamente. Es más, a esa cajita ya hace tiempo que el argot informático le ha puesto un nómbre «interface» ¿qué es un interface? Evidentemente todos los que leáis este artículo y manejéis los términos informáticos lo sabéis, pero para aquellos que no lo sepan, sencillamente decirles que un interface es el elemento que hace que distintos aparatos electrónicos u ordenadores puedan entenderse e intercambiar información, o sea datos. Por poneros un ejemplo muy sencillo, os podría decir que el interface entre una gallina y un pollito es el huevo, la gallina crea la información la mete en un recipiente (el huevo) y se transforma en un ser vivo.

Bien, pues nuestra famosa cajita hará que nos podamos comunicar con nuestro ordenador directamente sin utilizar ni un teclado, ni la voz, nada. Solamente con nuestro pensamiento accederemos a toda la información que ese ordenador posea y nos llegará al instante.cajita 02

Bueno esto seguramente os sonara de alguna película de ciencia ficción, pero pensar por un momento en las posibilidades que tendrá esta tecnología, a mí se me ocurren unas cuantas aplicaciones. Podríamos hacer todas las noches una copia de seguridad de la memoria de nuestro cerebro en un disco duro, guardándolo en un lugar seguro. Alguno se preguntara ¿para qué?, pues por ejemplo para que, si por cualquier razón te mueres de repente, tu mujer o tú marido pueda recuperar la información de tu disco en un clon tuyo y vuelvas a ser tú. ¿Fácil verdad?, o es que ¿alguien duda que todo nuestro ser y conocimiento de lo que somos está en el cerebro? (dejemos los elementos de creencias almas y demás aparte, (en el disco duro de respaldo también estaba grabada una copia de nuestra alma), y además con la ventaja de que el momento traumático de la muerte y el accidente, si fuera este la causa, no estaría registrado en la copia de seguridad, con lo cual no sufriríamos por ello y, aprovechando el cambio, nuestro clon ya no estaría gordo, ni tendría colesterol... y ya puestos podríamos cambiar todas sus medidas, incluso a alguno hasta le gustaría aprovechar y cambiar también de sexo. ¡Qué maravilla! ¡Y todo esto gracias a una cajita!

Eso sí, lo importante es que confiemos mucho en la persona que guarda nuestra copia de seguridad pues de ella depende la restauración o no, algunos dirían ¡vaya, fíjate que mala suerte... se borró el disco de reserva de mi marido! ¡Que pena!

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