Palmeras, “el palmito” única especie autóctona en Europa

El pasado año, llegadas estas fechas, hablábamos de plantas que se usaban en Navidad y describíamos el abeto, la flor de pascua, el acebo, el muérdago o el rusco, con lo que el margen que deja el mismo tema para este año es mínimo, afortunadamente en esta zona del globo privan los belenes, con su buey, burro, pastorcitos y demás parafernalia entre la que no pueden faltar las palmeras, que nuestra imaginación relaciona con climas cálidos y no podemos negar que Belén, como todo Oriente Medio, es un “punto caliente”, y no precisamente por la meteorología.

Las palmeras cuentan con unas 2.800 especies que pertenecen a una sola familia botánica, Arecáceas, y tienen representación en los cinco continentes aunque en Europa solo existe una especie autóctona, el palmito, Chamaerops humilis L, que se distribuye por zonas del litoral mediterráneo. En cuanto a tamaño es muy variable siendo la más pequeña Dypsis minuta que solo alcanza los 50 centímetros cuando es adulta, y la más grande es Ceroxilon quindiuense que llega a los 80 metros con solo 40 centímetros de grosor. Esbelta que se dice, además es el árbol nacional de Colombia. El tronco de la palmeras recibe el nombre de estípite y se le da por no tener ramas laterales, es generalmente único, y más raramente múltiple, además no es leñoso sino fibroso, motivo por el que algunos autores se niegan a reconocerlas como árboles pues estos, por definición, tienen que tener el tronco leñoso. Lo de si Adán tenía ombligo queda para otro día.

Las hojas son de dos tipos, las palmadas que tienen forma de abanico como los palmitos y las pinnadas con una disposición similar a la de las plumas de las aves como la palmera de Canarias.

Igualmente variables son los frutos, algunos tan grandes como el de la Corypha umbraculifera, originaria de las Islas Maldivas y Seychelles que pueden pesar 30 Kilos con un perímetro de 1 metro y tarda 12 años en madurar. Si te cae en la cabeza de poco te vale el casco. Son sobradamente conocidos algunos frutos como el coco o el dátil. También de los frutos proviene el denostado aceite de palma, que se extrae de Elaeis guineensis cuyo rendimiento solo es superado por la soja. Vamos que sale barato.

Entre las más plantadas están las del género Phoenix cuyo nombre genérico tanto puede proceder del que daban los griegos a los fenicios y que significaba “los de la púrpura” por el tinte que descubrieron y que comerciaban, o por el ave fénix en este caso, supongo, se refiere más a las plumas que a la costumbre de renacer de sus cenizas.
Son plantas dioicas, es decir tienen sexos separados y una apariencia similar donde lo que varía es el tamaño y grosor de tronco y, por supuesto, sus frutos.

Palmeras de Canarias
Phoenix canariensis Hort ex Chabaud, recibe el nombre por ser oriunda de las Islas Canarias donde es considerada símbolo natural del Archipiélago. Es una palmera muy robusta que puede alcanzar los 13 metros de altura y 70 centímetros de diámetro de tronco, con forma de una poderosa columna con un ensanchamiento en la base debido a las raíces aéreas. Las hojas se disponen en forma de penacho pudiendo pasar de los seis metros de longitud y armadas con unos potentes pinchos en la base. El fruto es de color anaranjado, comestible pero de baja calidad.

palmeras canarias
Se cultiva ampliamente preferiblemente en zonas costeras cálidas porque en los climas continentales queman las hojas. Antes se veían en grandes cantidad pero el “advenimiento” del picudo rojo está haciendo estragos y, a este paso, las que queden, serán piezas de museo, si es que queda alguna.

Palmera datilera
Phoenix dactylifera L que recibe el nombre por ser productora de dátiles. Su origen es bastante incierto y se sabe que se cultivaba en Mesopotamia hace 6.000 años, muy extendida por el oeste de Asia y el norte de África donde es considerada una importante fuente de alimento. En España, es probable, que la hayan introducido los fenicios, pero el auge vino con la conquista árabe y fue ampliamente plantada en el sur y el Levante peninsular.

palmeras datilera

Es muy similar a la palmera de Canarias, con la copa menos frondosa pero con las hojas de un tamaño casi igual. El tronco es más delgado y no tan derecho, con las cicatrices de caída de hojas más marcadas.
La diferencia fundamental está en el fruto que, en la datilera, es grande y carnoso, muy edulcorado con hasta un 70% de azúcar, su nombre, dátil viene del griego daktilos y significa dedo.

Palmera de Senegal
Phoenix reclinata Jacq que recibe el nombre del latín y significa reclinada porque muchos ejemplares tienen el tronco inclinado. Es una palmera multicaule, es decir, que tiene abundantes troncos, mucho más finos que las dos anteriores pero puede alcanzar una altura muy superior, incluso 30 metros. Es originaria de África tropical, Madagascar y Arabia, naturalizándose en Islas caribeñas y sur de Estados Unidos.

palmeras senegal

No es frecuente verla cultivada por estos lares pero existen unos ejemplares en la Finca Solita y en el Parque Quiñones de León, donde un iluminado decidió cortar los troncos laterales.

Otro Phoenix que se cultiva es P. roebelenii, de la que hablaremos otro día.

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