Tan cerca y tan lejos

La frase tiene tela pero el personal también imaginación, no es mi caso, no se me ocurriría decir: tan lejos y tan cerca, como enero y diciembre, o pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estado Unidos, aún menos ¿Por qué los lunes están tan lejos del viernes y los viernes tan cerca del lunes? de todas formas me sigo encontrando tan lejos del gimnasio como tan cerca del refrigerador, la cerveza es el mejor sucedáneo de las flexiones.

Algo parecido ocurre con Japón que queda muy lejos en la distancia pero estamos rodeados de plantas que llevan su epíteto, algunas muy corrientes como la camelia, la fatsia (aralia), la aucuba, el pieris, árboles como la criptomeria o la sophora, eryobotria (níspero), arbustos como el evonibo, skimmia, o plantas como ophiopogum (acorus), y un montón más, con todo hay muchas más especies que sin llevar el japonicum o japonica, también son originarios de allí o compartidas con China y Corea.

Entre los más llamativos están los arces entre los que destaca el arce palmado, o palmeado, de Japón, que muchas veces se llama sencillamente arce japonés aunque este “honor” tendría que recaer en el Acer japonicum.

Pertenece a la familia de las sapindáceas y engloba unas 160 especies distribuidas por el planeta con preferencia al hemisferio norte. El nombre acer proviene del latín y significa afilado o duro, características ambas que hacían a su madera idónea para la fabricación de lanzas, eran otros tiempos pero como hay que reciclarse ahora se utilizan para hacer bates de beisbol, también es muy requerida para instrumentos musicales que necesiten madera compacta.

Como su floración se realiza al iniciarse la primavera son muy importantes para las abejas, además tienen gran cantidad de azúcar y algún arce como el A. sacharum se utiliza para la fabricación de un jarabe sumamente dulzón, llamado sirope, cuyo mayor productor es Canadá que tiene como emblema una hoja de arce en su bandera.

Así que, con la venia de sus señorías, vamos a ver unos arces propios de Extremo Oriente donde, solo en China, hay 80 especies que constituyen la mitad de las que hay en el planeta.

Arce palmado japonés
A. palmatum Thumb. Es el más conocido y recibe su nombre específico por la forma de las hojas que son palmadas, lo destacable es la cantidad de variedades, hay quien habla de unas 1.000 pero parece excesivo, lo curioso de estas variedades es precisamente eso, la gran variedad de formas que afectan tanto a su tamaño como a la forma de las hojas e incluso a la textura del tronco. Los más pequeños llegan a adultos y no sobrepasan los 30 centímetros de altura, mientras los más grandes, aunque raramente, pueden alcanzar los 16 metros de altura. El rasgo más característico es la diversidad de hojas, tanto en tamaño como en forma o en color, las hay típicamente palmadas que pueden ser desde 1,5 centímetros hasta 12 según variedad, otras tienen muy marcados los lóbulos y algunas, como el dissectum, son muy finas y se llaman vulgarmente de “plumilla”. El colorido va desde varias tonalidades de verde, amarillo-anaranjado, rojizas hasta púrpura casi negro, en algunos casos las hojas nacen rojas en primavera, se tornan verdes y al llegar el otoño se vuelven amarillas para pasar a rojizo como el deshojo. También es variable el número de lóbulos, unos pueden tener 5 y los hay que llegan a nueve. Los frutos son alados, llamados bisámaras, por tener dos semillas pegadas que al madurar caen y “vuelan” al más típico estilo helicóptero, este rasgo es común a todas las especies.

A. japonicum Thumb. Recibe el nombre específico por su lugar de origen. Es un árbol de no más de 10 metros de altura y se le conoce como arce afelpado japonés. Las hojas son grandes y redondeadas, de 15x13 centímetros, con nueve o diez lóbulos profundamente aserrados, de color verde que se vuelve amarillo rojizo al llegar el otoño. La variedad más conocida es aconitifolium llamada así por parecerse a las hojas del acónito, planta, por cierto, de las más venenosas del mundo. Muy parecido a este es el A. shirasawanum llamado así por una de las zonas geográficas de la que procede, Shirasawa, en la prefectura japonesa de Fukushima, comparten ambos un nombre común, arce de la luna llena.

A. buergerianum Miq. Este, al igual que el palmatum, es muy apreciado en el cultivo del bonsái. Recibe el nombre de la especie por Heinrich Buerger que recolectaba plantas en Japón para el gobierno holandés. Es más conocido como arce tridente, pues sus hojas tienen solo tres lóbulos, estas hojas son de color verde claro con un largo peciolo que en algunos casos da apariencia de colgar. En cultivo en jardín son poco conocidos, y en cierta medida es mejor porque sus corimbos sueltan gran cantidad de semillas que nacen fácilmente y podría convertirse en una plaga. La madera es durísima de lo que puede dar fe mi motosierra que echaba humo cortando una rama, y eso que la cadena era nueva.

Fotos: Jardín de helechos. Donas. Gondomar

Más en esta categoría: « Lantana