Rollo de Champiñones (sin gluten)

Hoy os traigo una receta salada, que sirve tanto de aperitivo como de primer plato, o de cena: un Rollo de champiñones que de rollo no tiene nada porque, como vais a ver, no es nada difícil. Yo utilicé champiñones, pero ahora que entramos en la época de las setas, quizás podáis probar a hacerla con boletus u otro tipo de seta.
¡Vamos allá!

Ingredientes (¡ojo! Si es para celíacos, hay que asegurarse de que todos son libres de gluten)
5-6 champiñones
2 lonchas de Jamón serranorollo champinhones02
1/2 diente de ajo
1 cucharada de almidón de maíz (Maizena u otra marca)
240-250 ml leche
Mantequilla, sal, aceite de oliva

Preparación
Pochamos en aceite de oliva medio diente de ajo picado junto con los champiñones partidos en trozos pequeños; añadimos el jamón picado y dejamos que se hagan los champiñones durante unos minutos.
Mientras, preparamos una bechamel ligera:
Rehogamos la maizena en mantequilla durante un par de minutos y vamos añadiendo poco a poco la leche, revolviendo sin parar para que no se hagan grumos (bueno, para la bechamel, cada cual tiene su forma de hacerla; lo importante es que quede una crema suave, ligera, pero no demasiado líquida). Salamos, añadimos la mezcla de champiñones y jamón y dejamos que cueza un rato. Reservamos.

Para hacer el bizcocho necesitamos:
3 huevos
1 cucharada y media de almidón de maíz (Maizena u otra marca)
Sal

Precalentamos el horno a 180º, con calor arriba y abajo.
Batimos las claras a punto de nieve con unas varillas.
Incorporamos las yemas, una a una, sin dejar de batir.
Añadimos un poco de sal.
Forramos una bandeja de horno (la mía era de 27x40 cm aproximadamente) con papel de horno y lo untamos con mantequilla.
Volcamos la mezcla sobre la bandeja, extendiéndola bien e intentando que la superficie quede lo más lisa posible.
Horneamos a 180º durante 7 minutos (esto depende del horno, pero es importante no pasarse de tiempo para que el bizcocho no se seque demasiado, porque se rompería al enrollarlo).
Sacamos del horno y lo enrollamos con el propio papel. Desenrollamos y rellenamos con los champiñones con bechamel. Enrollamos de nuevo, apretando bien y dejamos que repose en la nevera.

Podemos tomarlo frío o templado. Si lo hacemos pequeñito, cortado en rodajas y presentado, por ejemplo, en cápsulas de papel, se convierte en un riquísimo aperitivo.