Molly's Game

El de guionista es, posiblemente, uno de los trabajos más ingratos de la industria cinematográfica. Siendo el suyo uno de los roles más importantes a la hora de construir una buena película, suelen estar mal pagados y el reconocimiento que reciben por su trabajo suele ser más bien escaso. Pocos nombres de guionistas llegan a ser reconocidos por el gran público.

Aaron Sorkin es uno de esos pocos afortunados. Desde hace años, su gran trabajo tanto para cine como para televisión le ha convertido en uno de los guionistas más reconocidos de Hollywood. De su pluma han salidos brillantes libretos como los de El presidente y Miss Wade, La guerra de Charlie Wilson, Moneyball, La red social o la magnífica Algunos hombres buenos, su primer guion y del que ahora está preparando una serie de televisión. Para la pequeña pantalla ha escrito El ala oeste de la Casa Blanca, Studio 60 o The Newsroom. Como podéis comprobar, curriculum no le falta.

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Ahora, con un guion también escrito por él, Sorkin da el salto a la dirección con Molly’s Game y lo hace a lo grande, haciendo gala de lo que mejor sabe hacer: contar historias con maestría y precisión quirúrgica.

La historia narra la vida real de Molly Bloom, la ex estrella del esquí que se convirtió en la más importante organizadora de timbas ilegales de póker del mundo. Pero no timbas cualesquiera, sino partidas de altos vuelos que duraban días, en las que se apostaban millones y millones de dólares y que eran frecuentadas por políticos, estrellas de la música y el cine o importantes hombres de negocios. Todos ellos hombres con mucho poder y de los que Molly acabaría conociendo sus más oscuros secretos, lo que le acabaría creando más de un problema.
Reconozco que yo era público fácil para este film. Sus premisas que incluyen póker, juzgados, abogados y elaborados timos me entran muy fácil. Pero más allá de eso, nos encontramos ante un film con una historia sólida y absorbente que, a pesar de utilizar un recurso que no me suele gustar nada como es el de usar una voz en off para narrar gran parte de la historia, resulta muy dinámica y entretenida que hace que sus más de dos horas de duración se nos pasen volando. Tiene sus momentos de humor, de drama, de acción... todo perfectamente equilibrado.

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Si a ello sumamos a una bestia interpretativa como Jessica Chastain en estado de gracia acompañada por un magnífico Idris Elba que no le anda a la zaga, obtenemos un producto redondo al que se le pueden reprochar muy pocas cosas. Quizás donde pueda flojear un poco es en los secundarios, entre los que nos encontramos como Kevin Costner o Michael Cera, que cumplen pero no deslumbran.

En resumen, un magnífico film que no deberíais perderos.

Ya me lo agradeceréis otro día. ;)