Llega de noche

Una de las peores cosas que te puede pasar cuando vas al cine es que la película no tenga absolutamente nada que ver con lo que te han vendido. Cuando esto pasa, el resultado suele ser una tremenda decepción. En el sentido opuesto, el único ejemplo que consigo recordar de los años recientes es Passengers de Morten Tyldun y, si me remonto muy atrás en el tiempo, también puedo poner como ejemplo a Pequeña Miss Sunshine de Jonathan Dayton y Valerie Faris.

Con Llega de noche, nos vendieron un film de terror, querían convencernos de que es “la cinta de terror del año”, como en años anteriores lo fueron La Bruja o It follows (Te sigue). Nos la vendieron como una película de horror inteligente e inquietante. Sin embargo, lo que nos han servido se aleja bastante del terror o, al menos, de lo que solemos pedirle a una cinta de terror. Es más bien un thriller psicológico que, aunque es cierto que parte de una premisa muy interesante, y cuya historia podría resultar realmente terrorífica si se presentara de otra manera, torna en un film bastante aburrido debido a su extremada lentitud narrativa y a que cae en los tópicos más frecuentes, acabando por contarnos una historia que hemos visto una y mil veces.

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Y todo esto es una pena, porque contamos con un reparto bastante solvente encabezado por Joel Edgerton y Kelvin Harrison Jr., y una puesta en escena magnífica, con una banda sonora inquietante y un gran trabajo de fotografía, donde el director sabe perfectamente jugar con la luz, o más bien con la ausencia de esta, para conseguir unos planos estupendos que, desgraciadamente, no son suficiente argumento para mantener al espectador en tensión.llega de noche03

A esto debemos sumar un guión torpe y engañoso, que en las contadas tres ocasiones que parece que empieza a arrancar y que algo interesante va a pasar, se desinfla en cuestión de segundos y todo se queda en nada, dejando al espectador con cara de tonto y con la sensación de que la historia podría dar para mucho y que no han sabido aprovecharla.

No soy de los que le piden a un film que resuelva absolutamente todas las incógnitas que crea en su trama, y mucho menos a una película de estas características, que muchas veces juegan precisamente a eso, a sembrar la duda en el espectador dejando cosas sin explicar. Sin embargo, en esta ocasión se me antoja necesario que el director nos ofrezca una información que nos es negada en el tramo final y que es imprescindible para mantener un mínimo de credibilidad en la historia. Sin eso, el desenlace de la historia resulta torpe, un truco malo que el mago no ha sabido ejecutar.

Y esto es una gran paradoja pues el inicio del film resulta muy interesante precisamente por lo que no sabemos y tenemos que intuir.